Introducción a la Evaluación de Programas y Proyectos (Unidad IV)

 

Hola gente!

Cuando la primavera ya está avanzada y, de apoco, comenzamos a sentir el calorcito de San Juan, iniciamos lo que podríamos llamar “el principio del final”: la Unidad IV, cuarta y última unidad de aprendizaje del programa. Esta unidad, como hemos comentado, refiere exclusivamente a Evaluación, Seguimiento y Sistematización de Programas y Proyectos.

Recuerden que estos aportes son simplemente una síntesis de la clase, y es imprescindible, para estudiar la materia, ir a la bibliografía de cada tema, la cual se puede acceder en la biblioteca virtual del blog (ver bibliografía de unidad IV). Listamos acá, con sus respectivos hipervínculos, los principales materiales recomendados que usaremos en esta Unidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una vez presentada y comentada la bibliografía básica de esta unidad, comenzamos esta clase introductoria. Comenzamos la clase retomando conceptos básicos de planificación ya analizados en unidades anteriores. Retomamos elementos centrales en toda intervención planificada, los que son relevantes a la hora de evaluar la misma.intervención planificada

Revisamos esta gráfica, la cual ilustra la importancia de entender que toda intervención supone un proceso multi-actoral de cambio y transformación, basado en un profundo conocimiento de la situación inicial (que se desea cambiar) y un claro consenso sobre la situación final (que se desea alcanzar); proceso que implica el desarrollo de un conjunto de actividades lógicamente vinculadas y articuladas entre sí en un espacio y tiempo determinado.

Luego, recordamos los elementos clave que una intervención planificada, tales como ‘insumos’, ‘actividades’, ‘productos’, ‘resultados’ e ‘impactos’. Volvimos a analizar cómo, cada uno de estos elementos, está relacionado a determinados niveles de cambios. Dichos cambios se identifican como de 1º nivel; 2º nivel, y 3º nivel.

nivelesDestacamos nuevamente que estos cambios están situados en un tiempo y espacio determinados. Hablamos entonces de tiempos de corto, mediano y largo plazo en donde podemos situar cada uno de los elementos descritos y sus niveles de cambios, tal y como muestra la imagen debajo la importancia de comprender los diferentes niveles de cambio, radica en que para la valoración de los mismos requeriremos de distintos tipos de evaluación, los que se desarrollan más adelante en esta Unidad IV de la materia.

A modo de repaso, destacamos los tres niveles de cambio básicos de una intervención que se jacte de planificada, a saber: (a) cambios de primer nivel, referidos básicamente a los productos que son logrados directamente por las actividades mediante el uso de determinados insumos; (b) cambios de segundo nivel, referidos a los resultados, es decir, el logro de los objetivos específicos de nuestro programa o proyecto; y (c) cambios de tercer nivel, referidos al impacto, es decir, al alcance de los objetivos globales/finales de la intervención, es decir aquellos logros para los cuales nuestro proyecto o programa contribuye pero no es enteramente responsable.

Hecha esta introducción y repaso, surgieron las preguntas centrales que intenta abordar esta unidad: ¿cómo sabemos si el proyecto o programa sirve o no? ¿cómo sabemos si las actividades se desarrollan de manera adecuada o no? ¿cómo determinamos la contribución al cambio de determinadas acciones del proyecto?, entre otras varias preguntas…, las que sintetizamos en la siguiente gráfica.

A partir de estas preguntas, e intentando caracterizar cómo desde diferentes enfoques de evaluación es posible dar respuesta a las mismas, analizamos palabras claves que caracterizan y dan sentido a diferentes tipos de evaluación o distintos matices o énfasis de un enfoque de evaluación particular. En la siguiente gráfica, sintetizamos la respuesta que desde la evaluación se le puede dar a cada tipo de pregunta antes planteadas.

 

Siguiendo con la clase introductoria, se hizo alusión a cómo ha venido evolucionando la teoría y la práctica de la evaluación; tema que no es prioritario en el desarrollo de la unidad, pero que sirve para poner en contexto y correcta relevancia la problemática de la evaluación de programas y proyectos a nivel internacional.

¿Qué es una evaluación? 

Comenzamos la parte conceptual, e introductoria la unidad, haciendo referencia al concepto de evaluación. Citamos, en primer lugar, a uno de los autores más renombrados a nivel mundial sobre el tema, Michael Scriven, quien considera que la evaluación tiene que ver, básicamente, con determinar el mérito, el valor y el significado de una intervención. Pueden acceder a una buena síntesis de su pensamiento en torno a la evaluación, en este video. 

En términos generales señalamos que una evaluación supone un estudio o revisión técnica de una intervención para abrir un juicio de valor sobre sus resultados potenciales o reales, directos o indirectos, o sobre la manera como éstos son o no alcanzados. Así, haciendo uso de un conjunto de información ordenada y relacionada, según un marco metodológico, una evaluación tiene por finalidad (a) construir valoraciones de aspectos concretos de un ámbito del quehacer de políticas públicas, como un programa o proyecto, (b) encontrar factores explicativos a estos juicios evaluativos, y (c) hacer recomendaciones respecto a los hallazgos y conclusiones más significativas.

Siguiendo con la relación entre planificación y evaluación, intentamos relacionar los elementos de un proyectos con los diferentes énfasis o criterios de evaluación, al menos los más usados. En al gráfica sintetizamos este análisis, destacando para los criterios de EFICACIA, EFICIENCIA, IMPACTO, PERTINENCIA, OPORTUNIDAD Y SOSTENIBILIDAD, los aspectos centrales que mira la evaluación en la lógica clásica (cadena de resultados) de una intervención planificada.

Los tipos de Evaluación, según el Ciclo de Vida del Proyecto

En la clase mencionamos, a modo introductorio, que además del concepto general de evaluación, existen diferentes tipos de evaluación según el momento en que se realiza la misma respecto del ciclo de vida de un programa o proyecto. En términos generales, aunque podría haber muchos otros tipos, se resaltó la importancia de tres grandes tipos de evaluación según el momento del ciclo de vida del proyecto en el que se lleva a cabo la misma:

1. Evaluación Ex – Ante o Análisis de factibilidad.

Este tipo de evaluación ya fue desarrollado con profundidad en la Unidad III. Se trata de una evaluación que se lleva a cabo antes de la puesta en marcha o ejecución del proyecto, y es un momento clave entre la formulación y la intervención. Este tipo de evaluación consiste en el análisis de factibilidad de un proyecto, para determinar si es capaz de responder al problema que le dio origen.

Este tipo de evaluación focaliza sobre diferentes variables para analizar la factibilidad del proyecto, a saber: factibilidad organizacional, técnica, económica, financiera, ambiental y macro-política, entre otras), destacando su importancia en cuanto esta evaluación es la que permite tomar decisiones fundamentales, ya sea para enviar a re-formular el proyecto o crear mecanismos para construirle viabilidad al mismo durante su ejecución.

En la clase desarrollada sobre este tema se vieron ejemplos concretos, indicando la importancia de estudiar el tema desde la bibliografía específica.

2. Evaluación Durante. Este tipo de evaluación, conocido también como seguimiento o monitoreo se lleva a cabo durante el proceso de ejecución del proyecto. Se trata de una análisis continuo orientado a determinar si las actividades, los recursos (humanos técnicos y organizacionales), y los productos, se realizan de acuerdo a lo programado, y -como se mencionó en clase-  tiene la finalidad de ratificar o corregir el rumbo del proyecto frente a eventuales desviaciones. Como se destacó en la clase, este tipo de evaluación nos posibilita avanzar (dándonos luz verde) con las actividades del proyecto, o bien nos muestra una luz amarilla que nos alerta y exhorta a realizar modificaciones para tomar decisiones cruciales para poder continuar la ejecución, constituyéndose así en una fuente de retroalimentación constante del proyecto. Se profundizará sobre este tema, y se recomienda estudiar  los siguientes documentos -entre otros- para comprender en profundidad este tema:  Diseño de un Sistema de Seguimiento y Evaluación de Proyectos  y Seguimiento y Evaluación Participativos basados en Resultados.

3. Evaluación Ex – Post. Este tipo de evaluación, conocido también como evaluación final, es realizada una vez que el proyecto ha concluido. En términos generales, este tipo de evaluación tiene la finalidad de realizar un análisis valorativo del proyecto para determinar la medida en que el mismo alcanza sus objetivos y busca determinar la pertinencia, oportunidad, eficacia, eficiencia, impacto y sostenibilidad de un proyecto.

Ahora bien, existen diferentes tipos de evaluación ex post o final de un proyecto, siendo tres los que analizaremos con detenimiento en esta materia: evaluación de resultadosevaluación de procesos o sistematización y evaluación de impacto. Los mismos serán desarrollados con profundidad en las próximas clases. Mientras tanto, se recomienda analizar estos documentos para comprender su especificidad y diferencias en cuanto al enfoque y la metodología de cada tipo. Revisar los siguientes materiales para comprender con más precisión de qué se trata cada tipo de evaluación, a saber: (a)  Términos clave sobre seguimiento y evaluación de proyectos, (b) Manual de evaluación de impacto de programas y proyectos, y (c) Cómo aprender de la práctica.

Una evaluación se hace muchas preguntas, tales como: ¿qué sucedió?, ¿cómo fue que sucedió?, ¿cuánto se logró?, ¿qué faltó? ¿por qué?, ¿qué dificultades hubo?, etc. Diferentes preguntas adquieren mayor o menor relevancia según el tipo de evaluación que realicemos. Para diseñar un sistema de evaluación de un programa o proyecto, es necesario definir primero qué tipo de evaluación queremos hacer y cómo serán usados sus resultados; o -dicho de otra manera- ¿qué necesitamos saber sobre qué cosa y cuándo? En las próximas clases profundizaremos sobre cada tipo de evaluación, pero, por lo pronto, y como venimos diciendo desde el comienzo, por favor lean la bibliografía indicada!

Saludos cordiales!

El equipo cátedra!

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Evaluación ex-ante. Análisis de Factibilidades y/o Viabilidades

 

Hola!

En la clase de hoy profundizamos este momento del ciclo de vida de los proyectos: LA EVALUACIÓN EX-ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDADES DE LOS PROYECTOS

Como se mencionó en clase, los proyectos constituyen herramientas útiles que permiten organizar una secuencia de actividades, articulándolas en forma lógica para alcanzar objetivos previamente determinados. Con la intención de disminuir el riesgo de fracaso de un proyecto, se realiza el análisis este tipo de evaluación o análisis de factibilidades.

Este es un momento clave para el éxito de un proyecto, ya que permite identificar la existencia de posibles factores que podrían obstaculizar el logro de los objetivos. La evaluación ex ante o análisis de factibilidad tiene la finalidad de analizar la coherencia lógica del proyecto, sus debilidades y vacíos antes de poner en marcha el mismo.

Este tipo de evaluación también permite justificar la aceptación del proyecto cuando el mismo brinda las mayores garantías posibles de éxito, o modificar el mismo enviándolo a reformular en caso de que algunos de los aspectos no estén suficientemente claros o no garanticen el alcance de los objetivos.

También es posible que determinados proyecto sean totalmente rechazados cuando no hay posibilidad alguna de reformulación.

En este momento se analiza la viabilidad del proyecto desde el punto de vista social y cultural, técnico, económico, financiero, organizacional, institucional y ambiental, entre otros aspectos…

Diapositiva5Diapositiva6Diapositiva7Diapositiva8 Para analizar empíricamente las factibilidades de los proyectos a continuación les presentamos ejemplos  de tipos de guías de evaluación ex ante. En los mismos se pueden ver las evaluaciones sobre factibilidad del programa o proyecto. Es decir, cómo -para  diferentes proyectos- pesan más unas factibilidades que otras.

1. PNUD. La guía de evaluación ex ante

2. Programa de Voluntariado Universitario. La guía va con la evaluación (son muy simples, por la dimensión del proyecto)

3. Programa Consejo de la Demanda de los Actores Sociales Guía del programa PROCADAS. Va con un caso evaluado de ejemplo.

FACTORES DE ÉXITO Y FRACASO DE LOS PROYECTOS

En la segunda parte de la clase analizamos los FACTORES DE ÉXITO Y FRACASO DE LOS PROYECTOS

Factores de fracaso de los proyectos

  • Identificación inadecuada del o los problemas.
  • Objetivos demasiados ambiciosos
  • Problemas no sentidos por los beneficiarios, lo que induce a no formar parte del proyecto (falta de participación); es importante resaltar aquí la figura de “falsos líderes comunitarios” quienes conforme a intereses propios y en función a su poder de control sobre la comunidad conllevan a escoger determinadas alternativas que no atienden a las necesidades reales o sentidas por la comunidad.
  • Falta de coordinación entre los beneficiarios, equipo de formulación y organismo
  • Mecanismo de desembolso burocráticos
  • Debilidad del organismo ejecutor
  • Problemas de formulación (tecnologías, costos, ingresos, etc).
  • Ausencia o mal diseño de mecanismos de evaluación (ex ante, durante y ex -post)
  • Proyectos, con objetivos pre-definidos por los organismos asociados, sin considerar las características del contexto geográfico – social.
  • Plazos acotados en el proyecto, que dificultan el desarrollo para un proceso participativo.
  • No contemplar códigos de comunicación y costumbres de la comunidad, entorpece el interés y compromiso de la misma.
  • Técnicos pocos comprometidos, que aceptan pasivamente las sugerencias del grupo beneficiario sin realizar un análisis crítico sobre la conveniencia de éstas, pueden llevar a escoger decisiones que no serán las convenientes para el logro de los objetivos propuestos.
  • No contar con mecanismos sencillos y ágiles de tramitación, para la formulación del proyecto.
  • Presión de los organismos asociados para la transferencia de beneficios exagerados.

 Factores que contribuyen al éxito de un proyecto

  • Las técnicas participativas y de capacitación deben ser las apropiada para el grupo de beneficiarios, las mismas toman sentido a partir de la lógica y costumbres de la propia población.
  • Generar espacios de discusión y negociación con la comunidad, dando la oportunidad de explicitar intereses.
  • Una correcta selección de actividades productivas a ser implementadas, que tiendan a presentar reales perspectivas de crecimiento económico.
  • Detallar el funcionamiento de las actividades, es decir no sólo “qué hacer” sino también “cómo hacerlas”
  • Dar un tiempo prudente para que la comunidad madure las propuestas presentadas; evitando la aparición de dudas, recelos, confrontaciones, entre ellos y técnicos.
  • Brindar asistencia técnica, formación y capacitación de beneficiarios.
  • El éxito de un proyecto consiste también en fomentar la autosostenibilidad del mismo en el largo plazo

Este tema es central en el estudio de la materia, por lo que recomendamos leer la siguiente bibliografía disponible en la biblioteca virtual del blog. Por tratarse de un tipo de evaluación, este tema se profundiza en la Unidad IV, dedicada exclusivamente a seguimiento, evaluación y sistematización de experiencias.

 

 

Hasta la próxima!

Equipo cátedra!

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Unidad III. Los Proyectos Sociales. Ciclo de vida de proyectos

 

Buenos tardes!

En la clase de hoy comenzamos con el desarrollo de la Unidad III, cuyos temas centrales tienen que ver con los proyectos sociales y micro proyectos de desarrollo, y el ciclo de vida de los proyectos. 

En primer lugar, presentamos la unidad y su importancia en el programa de estudio. Se indicó la bibliografía básica para profundizar los contenidos, que podrán encontrarla en Biblioteca Digital, Unidad III.

Bibliografía disponible en versión electrónica (PDF)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía NO disponible en versión electrónica

 

 

 

 

 

 

 

 

Como punto de partida se tomó en cuenta el modelo instaurado desde la década del ’90, y hasta cierto punto vigente en el contexto actual, por el cual se desarrollan cierto tipo de programas y proyectos, donde una buena parte de los recursos destinados por las políticas sociales se asignan por la vía de fondos ‘concursables’. En este contexto, contar con ‘buenos’ proyectos se convierte en la condición necesaria para acceder a los recursos. La realidad de muchos municipios pobres de nuestros país y región nos muestra que la limitada capacidad técnica y de gestión de los mismos, los deja -muchas veces- marginados de participar de los programas o acceder a dichos recursos.

Por lo tanto, esta unidad pone el énfasis en la capacidad para formular proyectos sociales y/o microproyectos de desarrollo, resaltando la importancia del vínculo entre teoría y práctica. Es decir, proyectos localizados a nivel territorial que suponen la definición clara de los objetivos y metas, definición de estrategias y procedimientos para lograr tales metas y objetivos, definición de los plazos de ejecución, etc. Se pretende que comprendan la necesidad de conocer sobre gestión y administración de proyectos, desde sus variables financieras y presupuestarias hasta aspectos tales como la coordinación de equipos de trabajo y recursos humanos. Como así también, se prioriza la necesaria búsqueda y permanente optimización de los proyectos, comprendiendo las nociones de eficacia en las acciones y eficiencia en el uso de los recursos, tanto humanos y físicos como financieros para una mejor instrumentación de proyectos y programas sociales. En esta unidad también se introduce a diferentes tipos de evaluación, resaltando con especial énfasis la evaluación de factibilidades o evaluación ex ante.

¿Qué es un proyecto?

Luego de esta introducción discutimos en clase sobre el concepto de ‘proyecto’, y –con el aporte de todos/as- construimos una suerte de definición. Revisamos también otras definiciones. En términos generales acordamos que “un proyecto es un conjunto de actividades interrelacionadas de manera lógica, ordenadas en un tiempo y un espacio determinado, y orientadas a solucionar un problema y/ o alcanzar uno o varios objetivos, haciendo uso para ello de múltiples recursos (humanos, técnicos, materiales, financieros, naturales, etc)”. Destacamos que pueden existir muchas definiciones y conceptos, pero lo básico es tener en cuenta los elementos principales que conforman un proyecto. Al respecto, desarrollamos brevemente cada uno.

Objetivo General. También llamado ´Impacto´. Refiere a grandes transformaciones, cambios a largo plazo, al que nuestra intervención contribuye pero no es enteramente responsable. Dicho de otra manera, representa una situación ideal en el futuro. Puede también referir a cambios no intencionados, positivos o negativos, esperados o no en la zona respecto de la situación inicial. Vale destacar que el ‘impacto’ refiere a cambios de “conjunto” que puede ser atribuidos a los resultados y productos de la intervención. No son, como se dijo, de total y única responsabilidad de la intervención.

Propósito del Proyecto u Objetivo Inmediato. Responden a los objetivos específicos de un proyecto y suelen ser expresados en tiempo pasado, como “ha mejorado”, “ha fortalecido” o “incrementado”, etc. Los resultados son una declaración de efectos deseados u objetivos, por tanto debiera evitarse frases como ‘asistir’, ‘apoyar’, ‘desarrollar’, ‘monitorear’, ‘identificar’, ‘supervisar’ o ‘preparar X o Y’, las que refieren a acciones/actividades y no a logros. Tampoco es necesario describir cómo se logrará, es decir, frases como “mejorada a través de” o “apoyada por medio de”, las que refieren a acciones o estrategias de una intervención. Es muy importante que los resultados, u objetivos si es que se lo expresa de esa manera, sean específicos (describir una condición futura clara), medibles (cualitativa o cuantitativamente), asequibles (al alcance de la intervención), pertinentes (en función de la situación y el programa), limitados en el tiempo (hay una fecha para alcanzarlos). Un buen objetivo debe ser orientado al impacto, medible, limitado en tiempo, concreto y práctico. Los objetivos pueden ser jerarquizados en dos o más niveles

Productos. Estos son el efecto más inmediato de las actividades y deben contribuir al logro de los resultados. Algunas preguntas clave ayudan a formular o definir los productos: ¿son alcanzables y están bajo nuestro control directo?, ¿hay una relación causa-efecto adecuada?, ¿necesitamos algún otro producto adicional para lograr el resultado?. También, como los resultados, los productos deben ser específicos, medibles, asequibles, pertinentes y estar acotados a un tiempo determinado.

Actividades. Las actividades describen las acciones que se necesitan para obtener los productos planteados. Normalmente, muchas actividades conducen a un producto. Por ejemplo: coordinación, asistencia técnica, reuniones informativas, capacitación, gestión de recursos, difusión, etc. Para facilitar la tarea de definir las actividades de un proyecto, sirven de ayuda las siguientes preguntas: ¿qué acciones necesitamos para obtener ese producto?, ¿conseguirán las diversas acciones combinadas asegurar que se tenga el producto?, ¿qué recursos (insumos) se necesitan para emprender estas actividades?, ¿cuánto tiempo?, ¿quiénes participarán?. Vale destacar que las actividades se expresan con una verbo y describen una acción, la cual debiera ser lo más concreta posible.

Insumos o Recursos.  Quizás es este uno de los elementos más sencillos de caracterizar, aunque el más difícil de conseguir y asegurar su presencia en todo el ciclo de vida de un proyecto. Los insumos son esencialmente lo que debe existir o en lo que hay que invertir para llevar a cabo las actividades. Incluyen el tiempo del personal, las partes interesadas y voluntarios, el dinero, los consultores, los equipamientos, la tecnología y los materiales.

Actores Primarios o Beneficiarios. Individuos, grupos u organizaciones que se benefician directa o indirectamente con la intervención (programa o proyecto específico de desarrollo local). Beneficiarios directos: son aquéllos que participarán directamente en el proyecto, y por consiguiente, se beneficiarán de su implementación. Así, las personas que estarán empleadas en el proyecto, que los suplen con materia prima u otros bienes y servicios, o que usarán de alguna manera el producto del proyecto, se pueden categorizar como beneficiarios directos. Beneficiarios indirectos: son, con frecuencia pero no siempre, las personas que viven al interior de la zona de influencia del proyecto.

Actores Sociales Relevantes. Una agencia, organización, grupo o individuo que tiene un interés directo o indirecto en el proyecto o programa, o que afecta, o es afectado, positiva o negativamente por la implementación o los resultados del mismo.

Expresiones de Planificación. Se planteó que los proyectos surgen y se manfiestan en el marco de niveles de intervención superiores, como el de un programa; éste, a su vez, responde a los fines de un plan, el cual se identifica con algún tipo específico de política gubernamental. Se ejemplificó con el Programa Ellas Hacen, del cual derivan diferentes proyectos de capacitación destinado a las mujeres y proyectos productivos de desarrollo social vinculados al Programa Pro Huerta. Aquí es posible evidenciar la Apertura Programática que propone el enfoque de panificación estratégica visto en la Unidad I.

Tipos de proyectos

Luego de haber tratado el concepto de proyectos y analizado los principales elementos presentes en un proyecto, presentamos una simple y para nada exhaustiva tipología de proyectos. En tanto existen diferentes formas de clasificar y cada autor tiene su propio esquema, acá simplemente destacamos grandes diferencias en una tipología sencilla, a saber:

– Según el tipo de Inversión, los proyectos pueden ser públicos, privados o mixtos

– Según el sector económico en el que se desarrolle, los proyectos pueden ser agrícolas, industriales, energéticos, de transporte, de comunicaciones, etc.

– Según el destino de la inversión, podemos hablar de proyectos de infraestructura, producción, servicios, etc.

– Según la magnitud del proyecto, podemos hablar de megaproyectos, grandes infraestructuras, desarrollo rural integrado, inversión a escala local, etc.

– En el campo del desarrollo social, que es el escenario donde más comúnmente se desempeñan los trabajadores sociales, identificamos dos grandes tipos de proyectos: (a) los proyectos sociales o asistenciales, materializados a través de acciones, bienes o servicios tendientes a satisfacer necesidades urgentes o primarias de pobladores en condición de pobreza, como comedores infantiles, vivienda social, educación, salud, agua potable, etc.; y (b) micro-proyectos productivos o de desarrollo, los que son materializados a través de pequeños emprendimientos generadores de ingresos, proyectos asociativos, redes o cadenas de comercialización a escala local, proyectos de microcrédito o microfinanzas, cooperativas, y otras iniciativas dentro del modelo de economía social o economía informal.

En un segundo momento de la clase desarrollamos los momentos del Ciclo de vida del proyecto. Como hemos visto cuando desarrollamos el tema sobre principios que guían una intervención planificada (parte 1 y parte 2) la gestión de proyectos se resiste a entender la vida de un proyecto como un proceso lineal pautado en etapas rígidas. Por ello se habla de ciclo de vida.

El ciclo de vida de un proyecto es el conjunto de momentos por los que atraviesa un proyecto desde la idea inicial hasta la ejecución y evaluación final. Los momentos están íntimamente vinculados y articulados entre si; y –aún cuando el proceso sigue una progresión lógica- no se trata de un proceso lineal en un solo sentido. Por el contrario, es común el retorno a momentos previos mientras el proceso se hace más detallado. El ciclo de vida de un proyecto supone un proceso iterativo… O, dicho de otra manera,  es un procesos donde hay repetición de algunos momentos, pero repetición incremental, es decir, se profundiza, se redefine, se mejora, se reformula al volver una y otra vez a cada momento.

Existen diferentes formas de pensar el ciclo. Algunos autores identifican más momentos que otros, ya sea el nivel de detalle o tipo de programa que apoya el proyecto. No obstante, como criterio común, hay que asumir que a medida que se avanza en el ciclo se analizan los diferentes asuntos con distintos niveles de detalle. Para ver diferentes conceptos y maneras de entender el ciclo de vida de un proyecto, véase la Guía de Conceptos Clave en Seguimiento y Evaluación de proyectos en la sección correspondiente. En este caso, como se ve en la imagen, pensamos en el ciclo como un conjunto de cinco momentos básicos.

Al iniciar una intervención planificada, basada en la gestión de proyectos, es necesario tener claridad en los propósitos de la intervención, los grandes cambios que se desean lograr, la intencionalidad en términos de desarrollo. Al mismo tiempo, es imprescindible identificar y acordar (o ‘negociar’) los principales objetivos y prioridades de la institución o agencias que apoyan la intervención. Es fundamental también ‘capitalizar’ o aprovechar las lecciones aprendidas de experiencias pasadas.

A continuación introducimos brevemente los diferentes momentos, para luego profundizar en ellos ya sea en esta unidad como en la unidad IV sobre Evaluación.

El análisis de situación, señalamos, tiene como propósito central conocer y comprender el estado y condiciones en la zona del proyecto, incluyendo las tendencias y respuestas de la gente o potenciales beneficiarios fueron dando al o los problemas priorizados, es decir, su propias estrategias frente a la situación. También acá se identifican los asuntos o temas significativos que influencian a la gente y el contexto local, y –por supuesto- como toda etapa inicial en una intervención, se identifican los principales actores sociales directos (pobladores a beneficiar y organizaciones involucradas) como indirectos (otras instituciones, empresas, partidos políticos, etc. ).

La identificación del problema y diseño del proyecto es un momento proyectivo, donde se identifican y priorizan las principales ideas y actividades a realizar. Estas ideas se plasman en un plan operativo, formulario o documento del proyecto. Es común acá la utilización de los llamados modelos lógicos, los que obligan a diseñar el proyecto utilizando enfoques tales como la teoría del cambio, la cadena de resultados o el marco lógico.

La evaluación ex ante o análisis de factibilidad para la aprobación y financiamiento del proyecto es una paso clave en el ciclo. Este momento consiste en el análisis de la relevancia, factibilidad, oportunidad y potencial sostenibilidad del proyecto. Es un momento de revisión crítica que busca justificar la aceptación o rechazo de la iniciativa. Fruto de este momento, el proyecto puede volver a sus inicios, para ser reformulado, en caso de que en su actual estado el mismo no sea viable, o bien ser aprobado y financiado, iniciando de inmediato su ejecución.

La implementación, también llamada operación o ejecución, refiere a la puesta en marca de las principales acciones del proyecto. Acá es cuando se desarrollan las actividades previstas tendientes a producir los cambios centrales de la iniciativa. Esta etapa está guiada por el plan operativo de trabajo, y suele estar basada en la tabla de actividades de la Matriz Lógica (ML) del proyecto. Si bien durante todo el proceso es importante, es en este momento cuando mayor énfasis adquiere la realización del monitoreo, seguimiento o evaluación concurrente del proyecto.

La evaluación ex post evaluación final es un momento de análisis sistemático y objetivo de la relevancia, oportunidad, efectividad, eficiencia, impacto y sostenibilidad del proyecto en el contexto donde se desarrolló y según sus propósitos y finalidad. Como veremos, existen diferentes tipos de evaluación final (resultados, impacto y de procesos, entre otras), las que analizaremos en detalle en la Unidad IV.

Luego de introducir los principales momentos del ciclo, los que vamos a analizar con más profundidad a continuación, destacamos el rol que le cabe al agente externo, en este caso un trabajador social, en los diferentes momentos del ciclo. Al respecto, señalamos que durante los dos primeros momentos, el agente externo tiene una función principalmente de animador y promotor, asesorando para identificar correctamente los problemas a enfrentar con el proyecto y orientando en la formulación del mismo. Luego, en la evaluación ex ante, el agente externo torna hacia una función crítica, de revisión, adoptando un rol de ‘abogado del diablo’, cuya finalidad es poner a prueba el proyecto antes de comenzar su ejecución. Finalmente, una vez que el proyecto fue aprobado y comenzó su ejecución, el agente externo apoya ese proceso, para lo cual es imprescindible un claro compromiso con la gestión del mismo.

¿En qué consiste y qué se espera de cada momento? profundicemos un poco más!

1. ANÁLISIS DE SITUACIÓN O DIAGNÓSTICO.

Como dijimos, el análisis de situación o diagnóstico es un proceso de búsqueda, recolección, selección, ordenamiento, valoración, análisis e interpretación de información que nos permite conocer y comprender la realidad donde queremos intervenir, o algunos aspectos de ella, para sustentar la intervención en esa realidad. También nos permite valorar críticamente lo que diferentes actores sociales, organizaciones y empresas están desarrollando en la zona. Ver bibliografía citada en clases anteriores (Principio 2, de los Principios Básicos de una Intervención Planificada)

Algunas cuestiones a tener en cuenta son las siguientes:

– Es necesario primero definir los límites del área a ser estudiada. Esto incluye una delimitación geográfica y temática, dependiendo de los objetivos de la intervención, y supone también describir aspectos socio-económicos y ambientales del área. Si existen límites administrativos (por ejemplo: distritos, departamentales o municipios), es más sencillo el uso de fuentes secundarias de información. Pero, si no hay fuentes secundarias disponibles, es necesario realizar nosotros mismos la recolección de los datos.

– El diagnóstico debiera permitirnos describir y conocer el estado actual y las condiciones de la gente en el área. Para esto es necesario definir los indicadores apropiados para el tipo de intervención, y aquellos aspectos más significativos para cada dimensión o nivel. Cuando sea posible, es necesario usar indicadores específicos (ej: tasa analfabetismo, expectativa de vida, % población urbana/rural, NBI, línea de pobreza/indigencia, PBI, tasa desempleo, etc.).

– Además de conocer el estado actual, es muy importante identificar tendencias y respuestas frente a las condiciones a nivel local, nacional o internacional. Es decir, conocer cómo fue evolucionando en el tiempo la situación. Al respecto nos preguntamos ¿cómo han cambiado las cosas en los años recientes?, ¿la situación está mejor, peor o igual que años atrás?, ¿qué se está haciendo la gente frente a estas tendencias?, ¿quiénes están haciendo qué cosas?, ¿qué resultados están teniendo?, ¿qué temas o situaciones deben ser atendidas para un cambio positivo?, etc.

– El diagnóstico debe también identificar los temas o asuntos más significativos que requieran atención. En este momento es muy importante lograr consenso entre los actores con los que vamos a trabajar sobre los temas prioritarios a atender.

– Una cuestión de suma relevancia del diagnóstico es poder identificar los actores claves, incluyendo las instituciones que están trabajando sobre esos temas o en la zona. Esto supone analizar cómo los diferentes actores (individuos, grupos, instituciones) serán potencialmente afectados (positiva o negativamente) por la intervención. También es necesario categorizar los actores e identificar sus intereses y roles relacionados con la intervención. Para ello es posible utilizar herramientas como el mapeo de los actores más relevantes, el análisis FODA, y otras herramientas propias del enfoque estratégico. Estas herramientas están disponibles en la biblioteca virtual del blog.

– Finalmente, el diagnóstico debiera permitirnos conocer el interés e involucramiento de los actores sociales con la intervención en cuestión. Al respecto, vale señalar que mientras mayor cercanía exista entre las necesidades priorizadas por los actores locales y los objetivos de nuestra intervención, mayor la probabilidad de éxito del o los proyectos. Para ello, es importante facilitar la participación de los actores en el proceso de toma de decisiones, particularmente de aquellos más vulnerables y potenciales beneficiarios.

En síntesis, podemos decir que para que sea un diagnóstico debieran contemplarse, al menos, los siguientes criterios.

diagnostico

2. IDENTIFICACIÓN Y DISEÑO DEL PROYECTO

Habiendo analizado ya el primer momento del ciclo (análisis de situación o diagnóstico), avanzamos en el mismo y nos concentramos en este segundo momento: identificación y diseño del proyecto.

Como señalamos en clase, este es un momento constructivo por naturaleza, en el cual la creatividad de los diferentes actores involucrados es fundamental. También es importante recordar, que la identificación y diseño de un proyecto es mucho más que simplemente completar un formulario, una solicitud de fondos o armar una carpeta prolija y bien redactada.

Este momento supone una clara priorización del o los problema/s a solucionar con el proyecto, así como una identificación y priorización de las principales ideas de acción. Es imprescindible el consenso, el acuerdo, entre todos los actores involucrados respecto de cuál es el problema y cuál la mejor solución posible.

Como señalamos, existen varias maneras de diseñar un proyecto. Una de las opciones es utilizando la perspectiva de modelos lógicos, aplicando -por ejemplo- el enfoque del Marco Lógico, el cual ya hemos analizado en clases precedentes.

Otra opción, quizás más sencilla y participativa, es utilizar una guía de preguntas que ayudan a definir las principales ideas y acciones que el proyecto reflejará en la práctica. Sobre este enfoque, adjuntamos en la imagen una síntesis de las preguntas más frecuentes, las que pueden ser profundizadas en la bibliografía de referencia para esta unidad.

3. EVALUACIÓN EX ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO.

En este momento del ciclo, luego del diseño o formulación, se realiza la evaluación ex-ante o análisis de factibilidad, que sirve fundamentalmente para:

  • Analizar la coherencia lógica de la propuesta, sus debilidades y vacíos
  • Analizar factibilidad de la propuesta según sus fortalezas y debilidades y desde diferentes variables internas y externas
  • Justificar la aceptación, modificación o rechazo del proyecto
  • Orientar y brindar elementos concretos para re-formular la propuesta

Este tema, dada su gran relevancia, se analizará en una clase especial. 

 4. EJECUCIÓN U OPERACIÓN.

Este es el cuarto momento del ciclo. Una vez que el proyecto ha sido aprobado, normalmente comienza la ejecución del mismo o momento de operación. Es el momento en el cual las acciones y principales actividades buscan producir los cambios esperados en sus diferentes niveles. Es el momento de la acción, donde se pretenden transformar las situaciones que dieron origen al proyecto. Esta implementación suele ser guiada por los planes de trabajo basados en una Matriz del Marco Lógico o bien una simple tabla de actividades o cronograma. En el ejemplo, la matriz de actividades (en verde) va debajo de la base de la Matriz del Marco Lógico, uniendo la columna de resultados y objetivos específicos con sus respectivos indicadores, y estos con los productos de cada una de las actividades.

Como hemos señalado en clase, es muy extraño que un proyecto se se desarrolle tal cual fue diseñado, existiendo siempre desviaciones e imprevistos. Por ello, es fundamental resaltar acá la importancia de uno de los principios centrales de la planificación estratégica, a saber: los proyectos no son viables en sí mismo, sino que hay que construirles viabilidad en el día a día. Esto supone la adopción de diferentes estrategias para poder poner el objetivo al alcance. Al respecto, se recomienda analizar una interesante entrevista brindada por Carlos Matus, el ideólogo de la Planificación Estratégica Situacional, sobre la importancia de este momento.

También, frente a eventuales cambios e imprevistos, es necesario destacar la importancia de la toma de decisiones oportunas para poder corregir el rumbo de un proyecto. Para esto, es imprescindible diseñar un adecuado sistema de monitoreo y seguimiento del proyecto.

5. EVALUACIÓN DURANTE, MONITOREO Y/O SEGUIMIENTO.

Si bien planteamos éste como un quinto momento del ciclo, se trata de una función constante en la gestión de un proyecto. Como hemos destacado en clase, este es un tipo de evaluación concurrente, es decir, que acompaña a todo el ciclo del proyecto. Es un proceso continuo y sistemático de recolección, análisis y uso de información sobre la ejecución del proyecto para el control de la gestión y la toma de decisiones que contribuyan al logro de los objetivos del proyecto. Si bien se desarrolla durante todo el proceso, adquiere relevancia en el momento de la ejecución, ya que es cuando se llevan a la práctica las principales acciones y cuando surgen los imprevistos y situaciones no deseadas que obligan a redireccionar el proyecto.

Dada la relevancia de este tema, el mismo se desarrolla en profundidad en la Unidad IV, dedicada enteramente a evaluación. No obstante, vale destacar acá los principales propósitos del seguimiento o evaluación durante, a saber: (a) rastrear la implementación, progreso, productos y resultados parciales del proyecto, (b) generar información oportuna para la toma de decisiones correctivas del proyecto, (c) generar información básica para la evaluación ex post e instancias de aprendizaje, (d) concentrarse en el uso de los recursos, actividades, productos y resultados parciales del proyecto, (e) motivar a los actores claves a continuar la acción aún cuando ciertas situaciones parezcan condicionar el éxito del proyecto, y (f) fomentar el apoyo público y privado, así como múltiples actores que pudieran contribuir con la viabilidad real del mismo.

Finalmente, como señalamos en clase, hay que tener en cuanta las siguientes consideraciones prácticas para un buen seguimiento de proyecto. Es importante trabajar con información de la línea de base y/o diagnóstico (según qué tipo de proyecto se esté monitoreando, pero siempre hay que procurar trabajar con información directa y simple. Quien hace seguimiento debe focalizar en lo que los gestores del proyecto pueden necesitar para tomar decisiones. También es importante tener en cuenta que hay que hacer lo que se dijo se iba a hacer y en los momentos oportunos. Es decir, si se le dijo a la gente que se los visitaría para observar la marcha del proyecto, pues hay que hacerlo…! De lo contrario, la gente asume que el principal desinteresado respecto de la marcha del proyecto es la propia institución de apoyo.

El seguimiento obliga a mantenerse ‘enfocado’ en las cuestiones más importantes a monitorear. Hay que tener en cuenta que siempre es mejor tener ‘algo’ de información en el momento justo que tener toda la información cuando ya es demasiado tarde.

5. EVALUACIÓN FINAL.

Como hemos señalado, la evaluación es un análisis valorativo para determinar la medida en que el proyecto alcanza sus objetivos. Este momento supone un análisis sistemático y objetivo de un proyecto en función de sus objetivos y basado en diferentes variables o aspectos. La evaluación implica investigar, analizar, interpretar y comunicar información y recomendaciones basadas en datos creíbles.

En el caso del ciclo de vida del proyecto, la evaluación final puede referir a diferentes tipos, por ejemplo, evaluación de resultadosevaluación de procesos y/o sistematizaciónevaluación de impacto, entre otros. Estos temas forman parte de la unidad IV, y serán desarrollados con profundidad en las próximas clases.

Hasta la próxima!!

El equipo cátedra.

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Principales Enfoques contemporáneos sobre Políticas Sociales

Hola a tod@s!

En la clase de ayer profundizamos los enfoques y tipos de políticas sociales y analizamos  ejemplos de cada uno de ellos.

Nos detuvimos en la caracterización de los principales enfoques actuales sobre las políticas sociales: universalismo, focalización[1] y políticas sociales de transferencias de ingresos[2]. Analizamos ventajas y desventajas de los distintos enfoques, contextos en los que surgen, enfatizando en la consideración de la política social como una síntesis de la lucha entre las fuerzas políticas y sociales de la Sociedad Civil y del aparato del Estado.

  • UNIVERSALISMO: se funda en la necesidad de obtener diferentes resultados en la relación entre política social y ciudadanía, contribuyendo a transformar positivamente aquello que representa posiblemente la mayor debilidad respecto a las reformas de los veinte años recientes, esto es, la reducción de las desigualdades y la construcción de ciudadanía.
  • FOCALIZACIÓN: las políticas sociales focalizadas son aquellas que se proponen beneficiar exclusivamente a sectores poblacionales que se hallan por debajo de cierto umbral de pobreza o riesgo social. Es decir, tiene como objetivo fundamental concentrar los recursos disponibles en una población de beneficiarios potenciales, claramente identificada, y luego diseñar el programa o proyecto con que se pretende atender un determinado problema o necesidad insatisfecha, teniendo en cuenta las características de esa población, a fin de elevar el impacto o beneficio potencial per cápita. Se formulan pensando en un grupo o categoría social específica como beneficiario.

Tipos de Focalización:

  1. De demanda: La selección se realiza sobre los potenciales beneficiarios directos, sean éstos personas, hogares, unidades productivas, etc. Requiere definiciones técnicas precisas sobre la población objetivo, para llegar exactamente a ella; exige mayor capacidad técnica; tiene mayor costo administrativo; privilegia una relación individual entre el beneficiario y el programa o servicio; se identifica a la población en base a indicadores de pobreza (LP, NBI) combinados con otros indicadores específicos (edad, ocupación, etc.)
  2. De oferta: La selección no se realiza sobre la población, sino sobre las entidades que prestan los servicios. Se identifican los establecimientos o servicios más vulnerables o más necesitados y que atienden preferentemente a la población más pobre. Ejemplo: programas educativos o de alimentación que seleccionan escuelas carenciadas en lugar de discriminar a la población. No requiere definiciones técnicas tan precisas. Los criterios de selección pueden ser la localización geográfica, la modalidad de funcionamiento, el prestigio o status social, el rendimiento educativo, etc. tiene mayor simplicidad y menor costo administrativo que el anterior. Riesgo de atender a población no necesitada y de estigmatización del sector.
  3. Focalización geográfica o grupal: Se basa en diferenciar áreas geográficas o grupos poblacionales relativamente homogéneos que presentan una alta incidencia de pobreza. Todos los hogares de una determinada región que califica como pobre tiene el derecho de recibir el servicio o beneficio. No se releva personas ni establecimientos o servicios. Es sumamente simple y tiene costo bajo. La eficacia depende del grado de heterogeneidad de la región. No es exhaustiva, por lo que se recomienda combinarlo con otro mecanismo de focalización.
  4. Mecanismos de Auto-focalización: Cada programa por su diseño promueve que los no beneficiarios se autoexcluyan. Se diseñan programas cuyo beneficio resulta atractivo sólo para los beneficiarios potenciales. Son muy pocos este tipo de programas. Tiene bajo costo administrativo. En algunos casos los propios sistemas “universales” de salud y educación operan como autofocalizantes. Son programas donde la población objetivo tiene particularidades notables por la cual son beneficiarios (discapacidad, enfermedad).
  • POLITICAS SOCIALES DE TRANSFERENCIAS DE INGRESOS: Se trata de políticas sociales cuya modalidad característica es la transferencia de ingresos. Esta denominación —adoptada en sentido genérico—, alude a un sistema de protección social pensado para hacer frente al aumento del desempleo y de la pobreza. El mismo consiste en la transferencia de una determinada cantidad de remuneración para que sea utilizada por el ciudadano en el mercado para la resolución de sus necesidades. En este sentido se diferencia de la transferencia de un bien o servicio, característica de las políticas sociales tradicionales.

Modelos de Políticas sociales de transferencias de ingresos:

1. Modelo Fuerte: Ej: Ingreso Ciudadano

– Individual: se concede a personas y no a flias.

– Universal: para todos los ciudadanos y no contributivo

– Incondicional: es independiente del nivel de ingresos y sin ninguna relación con el mercado asalariado.

– Financiamiento fundamentalmente con impuestos progresivos (ganancias, bs. personales, operaciones financieras)

2. Modelos débiles o parciales: Ej: Asignación Universal por Hijo; Plan Jefes/as de Hogar

– Concede la RB a una parte de los ciudadanos o a la familia

– Casi siempre por un importe menor que el del umbral de la pobreza

– Exigen contraprestación (son condicionadas)

La condicionalidad de las Políticas Sociales

Lo condicional es aquello que está  sujeto a condición o requisito. En tanto la condición  es un  estado, situación especial de una persona. En el ámbito de las Políticas sociales son  condicionadas aquellas que piden algo a cambio por la obtención del beneficio       distintas perspectivas teóricas, éticas y políticas

Tipos de condicionalidades:

La exigencia de una contraprestación laboral: políticas de workfare de Estados Unidos. Ej: Plan Jefes/as de Hogar

La aceptación de actividades alternativas al empleo (actividades comunitarias voluntarias, actividades familiares o reproductivas, acciones de formación o capacitación): políticas de rentas mínimas de inserción de Europa. Ej: Programa “Ellas Hacen”

La demostración de prácticas asociadas al ejercicio de otros derechos como la salud, educación o identidad: una alternativa para los países de América Latina. Ej. Asignación Universal por Hijo

Saludos,

Laura

[1] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de programas sociales focalizados en Argentina: Plan Jefes y Jefas de Hogar desocupados; Programa Familias por la Inclusion Social

[2] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de políticas sociales de transferencias de ingresos en distintos países: work-fare americano ; RMI francés ; Dividendo del Fondo Permanente de Alaska.

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Principios básicos de una intervención planificada

 

Buenas tardes, qué tal?

En la clase de hoy, luego de haber repasado algunos temas como los elementos básicos de una intervención, nos concentramos sobre Los principios orientadores o rectores de una intervención planificada. Ya habíamos comenzado a hablar de esto, y los habíamos mencionado, desarrollando con profundidad el primero de ellos. En esta clase repasamos algunas nociones básicas y profundizamos sobre el resto de los principios.

8 PrincipiosLos principios son una suerte de criterios personales, profesionales, institucionales y hasta ideológicos de cómo se encara una intervención. En la cátedra hemos priorizado 8 principios básicos que sirven de guía al momento de planificar una intervención de desarrollo social, democrática y participativa.

 

1237052_667380816605398_666138337_nEl primer principio, como hemos visto, refiere a los que se conoce como Teoría del cambio o teoría de la acción. El desarrollo y el cambio social son procesos complejos. Esto conlleva una atención especial al riesgo de usar herramientas en exceso simplificadoras para abordar dichas dificultades. Resulta claro que es profundamente disfuncional la división convencional entre los hacedores de programas y políticas (y sus respectivas teorías) y los practicantes del desarrollo. Como profesionales del desarrollo social necesitamos de la teoría para hacernos buenas preguntas, y hacerlas de manera más sistemática y rigurosa. Este es el papel que juega en una intervención lo que llamaremos Teoría del Cambio.

El rol de una buena teoría es el de una guía para el entender, el descubrir el trabajo a realizar y el ayudar a las comunidades y sus organizaciones a comprender y dar forma a sus propias realidades. Necesitamos buenas teorías del cambio social que guíen el pensamiento y la acción de todos los involucrados en los procesos de desarrollo, ya sea como individuos, comunidades, organizaciones, movimientos sociales o como donantes. Toda intervención de desarrollo es alimentada  por teorías del cambio, si bien es claro que muchas veces los individuos y las organizaciones no las hacen explícitas. Para los actores involucrados en la práctica del desarrollo, el riesgo de ello implica no ser conscientes de la medida en que las decisiones estratégicas así como diversas discusiones y debates están siendo informados por razonamientos dispares respecto al cambio social y al papel de las intervenciones intencionales para un cambio social positivo.

La experiencia de los profesionales de campo, cuyos aprendizajes podría producir valiosas y ricas perspectivas para teorizar acerca de cómo ocurre el cambio social, rara vez encuentran el espacio y el tiempo para analizar lo que se está haciendo, lo que lleva a que sea el pensamiento y las teorías implícitas de otros (funcionarios, donantes, etc.) los que dominen su práctica. Al mismo tiempo, si las teorías del cambio de la organización y sus visiones del mundo no están debatidas, las visiones lineales que asumen que el mundo es simple y controlable tendrán el terreno abierto para seguir dominando la escena.

Para profundizar sobre esto, vale revisar el desarrollo de la clase conceptual sobre Teoría del Cambio, así como la clase pasada donde realizamos un ejercicio práctico sobre un caso concreto.

El segundo principio analizado en la clase de hoy tiene que ver con la idea que toda intervención debiera basarse en una profunda comprensión de la realidad que se quiere transformar con nuestra intervención.

Para ello, se resaltó la importancia de diversas metodologías de análisis situacional y diagnóstico, tales como el Sondeo Rápido, el Diagnóstico Participativo, el Autodiagnóstico, etc. De igual modo se mencionaron las habilidades que debe adquirir y desarrollar el profesionales para adentrarse en un contexto desconocido y reconstruir la historia de un grupo, barrio o comunidad.

Se destacó la importancia de comprender no sólo la situación actual, sino cómo ésta ha venido cambiando con el tiempo, así como las respuestas que la misma gente fue dando a sus problemas en tanto va a determinar el curso de nuestra intervención. También se resaltó la importancia de identificar los diferentes actores sociales (individuos, grupos e instituciones) que podrían estar interesados y afectar (positiva o negativamente) nuestra intervención. Al mismo tiempo se reflexionó sobre las implicancias que tiene planificar una intervención adoptando una visión sesgada sobre la realidad, sin contemplar las narrativas de los principales actores involucrados en la situación a transformar.

Sobre este tema, el cual ha sido tratado en otras materias de la carrera, hay mucho material. Compartimos acá algunos documentos teóricos, metodológicos y prácticos que les servirá no sólo como material de estudio para la materia, sino como herramientas para el ejercicio profesional futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tratándose de un tema central en la gestión de todo proyecto, este principio será profundizado al analizar el enfoque del Marco Lógico y el Ciclo de Vida de Proyectos, tanto en la Unidad II como Unidad III.

 

 

 

 

 

 

Luego analizamos el tercer principio de una intervención, el cual justamente tiene que ver con reconocer que en un programa o proyecto son múltiples los actores sociales que pueden estar involucrados directa o indirectamente y afectar el proceso de cambio que nuestra acción pretende generar.

En este caso diferenciamos aquellos actores directos (beneficiarios, usuarios o suejtos/titulares de derecho, instituciones de apoyo y agentes de financiamiento) de aquellos indirectos (como ONGs, gobierno local, organizaciones de la comunidad, empresas, iglesias, entre otros), destacando que todos -de alguna manera- tienen un interés en el proyecto, el cual no siempre será coincidente con el objetivo de la intervención. Además, señalamos que esta clasificación se corresponde con la de actores aliados, oponentes, neutros que retomaremos en las próximas clases.

Mencionamos la importancia de manejar herramientas como el Mapeo de Actores Sociales Claves para conocer estos diferentes actores, las formas de relaciones entre ellos y saber cómo articularse con ellos, logrando el establecimiento de lazos favorecedores al logro de los objetivos que persigue el proyecto. Esto también constituye un puntapié central en una intervención planificada. Desconocer la presencia de múltiples actores que real o potencialmente afectarán la intervención, llevará a errores y dificultades futuras que seguramente condicionarán el éxito del programa o proyecto.

El cuarto principio tiene que ver con “Reconocer las ventajas de los procesos participativos“. Para comenzar el análisis de este principio, trabajamos sobre las preguntas ¿para qué participamos? y ¿cómo participamos?, logrando expresiones clarificadoras del principios basadas en el enfoque de los derechos humanos, destacando la importancia de resignificar la presencia de los actores centrales a lo largo de la intervención.

Al respecto, revisamos críticamente aquellas intervenciones donde prima una noción ‘asistencialista’ y ‘paternalista’ del desarrollo social, identificando el lugar que ocupan los actores desde dichos enfoques. También, se planteó la necesidad de repensar aquellas intervenciones que se realizan ‘desde arriba’ y ‘desde afuera’ de la comunidad, y se resaltó la importancia de reconocer el saber y la experiencia local, creando espacios de intercambio y construcción colectiva del conocimiento.

En relación con esto, analizamos cómo es que el poder atraviesa las relaciones humanas y, puntualmente, cómo puede darse esta relación entre actores sociales en un proceso de intervención. En este sentido, destacamos lo determinante que puede ser la influencia de las organizaciones de apoyo y las entidades financieras como así también de los beneficiarios en el éxito o fracaso de un proyecto. Mientras mayor sea la proporción de participación de los beneficiarios, usuarios o titulares de derecho de un proyecto en la priorización de las necesidades y la toma de decisiones sobre el proyecto/programa a implementar, mayores serán las chances de éxito de dicha intervención y continuidad de las acciones una vez que el programa o proyecto finalice. Asimismo, mientras mayor sea la determinación de los destinos del proyecto por parte de las instituciones de apoyo, donantes y otras entidades, menores las probabilidades de éxito de la intervención. Resaltamos, en conclusión, que la apropiación de un proyecto por parte de los usuarios depende en gran medida del protagonismo que ellos tengan durante todo el ciclo de vida del proyecto; siendo este protagonismo una de los principales aspectos que llevan a buenos resultados y la continuidad de la intervención.

Relacionado con el principio anterior y con este, recomendamos el uso del Mapeo de Actores Claves o Actores más Relevantes, como una herramienta muy útil en toda intervención, no sólo para identificar diferentes actores sociales vinculados real o potencialmente al programa o proyecto, sino para comprender su posición respecto de nuestra intervención. Resaltamos además que es muy importante actualizar este mapa de actores claves teniendo en cuenta que la realidad es dinámica y, por lo tanto, las relaciones y su lugar en el campo puede modificarse. Este tema también lo pueden ampliar, además de la bibliografía recomendada en la clase anterior, con el capítulo 3 del Manual de Planificación de Políticas, Programas y Proyectos disponible en la Biblioteca Digital de este blog.

A continuación, desarrollamos el quinto principio de una intervención que se jacte de ser planificada, el cual sostiene que “las intervenciones no son o no debieran entenderse como un proceso mecánico de progresión lineal”.

Se resalta que los procesos de desarrollo social son más complejos y suponen (a) una re-interpretación de los programas durante la intervención, (b) comprender que los resultados no sólo dependen de la ‘intervención’, sino de los actores locales y sus propios intereses, y (c) que usualmente se interviene en escenarios inciertos, multi-actorales y diversos, con contradicciones que condicionan las interacciones humanas.
Por ello, este principio sostiene que las intervenciones basadas en programa o proyectos debieran adoptar la noción de ciclo de vida de proyectos, entendiendo por tal el conjunto de momentos por los que atraviesa un proyecto desde la idea inicial hasta la ejecución y evaluación final. Los momentos están vinculados y articulados entre si y el procesos sigue una progresión lógica; no obstante, no se trata de un proceso lineal en un solo sentido. Por el contrario, es común el retorno a momentos previos mientras el proceso se hace más detallado. Es un proceso iterativo (es decir, repetitivo pero incremental). A medida que se avanza en el ciclo se analizan los diferentes asuntos con distintos niveles de detalle. Este tema se profundizará en la Unidad III cuando tratemos Ciclo de Vida de los Proyectos.

El sexto principio apunta a “reconocer la influencia de factores externos que afectan el proceso del proyecto y los resultados”. En directa relación con el principio tercero y cuarto (referido a la influencia de múltiples actores en todo proceso de intervención, así como la importancia de la participación social); este sexto principio busca destacar y ser conscientes de que en una intervención existen múltiples factores que pueden condicionar positiva o negativamente la misma.

Como una forma de identificar estos factores se sugiere trabajar con la herramienta conocida como el FODA. Esta herramienta, íntimamente ligada al enfoque de planificación estratégica,

“…no es más que una forma estructurada de elaborar un diagnóstico concreto de la realidad interna de una organización y su relación con el medio externo en el cual se desenvuelve” (Medianero Burga, 2009, véase una descripción de la herramienta en el documento “Metodología de planeamiento estratégico en el sector público: Conceptos esenciales”, del mencionado autor, disponible en la biblioteca digital de este blog.

Junto al análisis de los factores, este principio resalta la importancia de destacar la identificación de los actores, sean éstos aliados, oponentes o neutros, estratégicos o tácticos.

El séptimo principio de una intervención planificada se refiere a la importancia de “definir objetivos claros, lógicos y ‘alcanzables’, y priorizar aquellos que ofrecen contribuciones más significativas”.

Al respecto, y destacando el lema “Si no sabes hacia dónde vas, ¿cómo sabrás que ya has llegado?”, popularizado por Yogi Berra (USA, 1925), ese principio destaca la relevancia de definir, en diferentes niveles, hacia dónde va la intervención.

Sobre la base de este principio, es que se promueven acciones que estimulen la participación y fortalezcan la organización de una comunidad (cambio de primer nivel) para que ésta comunidad organizada pueda generar proyectos y conseguir financiamiento para la realización de un centro comunitario de recreación y deportes (cambio de segundo nivel) para contribuir a mejorar la calidad de vida de los pobladores (cambio de tercer nivel).

El siguiente gráfico ilustra la idea central de este principio, ubicando los diferentes objetivos en un escenario de intervención planificada, destacando a su vez la importancia de tener una misión y visión definidas, así como la necesaria materialización de las acciones mediante una clara estrategia, actividades y tareas.

 

El octavo principio de una intervención planificada refiere a la importancia de “revisar críticamente la práctica mediante acciones de seguimiento, evaluación y sistematización”. Las metodologías de seguimiento, evaluación (ex ante y ex post) y de sistematización refieren a diferentes enfoques del campo de la evaluación de programas y proyectos. Estos temas, enmarcados en el ciclo de la intervención y aprendizaje (ver figura) serán desarrollados en profundidad en la Unidad 4 del programa de estudio.

En esta ocasión, y a modo introductorio, se destaca la figura de la evaluación ex ante como un análisis de la relevancia, factibilidad, oportunidad y potencial sostenibilidad del proyecto, realizada previo a la ejecución del mismo, y con la finalidad de justificar su aceptación o rechazo; y –eventualmente- generar información para su reformulación.

Por su parte el monitoreo o seguimiento refiere a un proceso continuo y sistemático de recolección, análisis y uso de información sobre la ejecución del proyecto para el control de la gestión y la toma de decisiones que contribuyan al logro de los objetivos del proyecto.

En tanto a la evaluación ex post, se la considera –en términos generales- como un análisis valorativo para determinar en qué medida el proyecto alcanza sus objetivos (evaluación de resultados) y cuáles son los efectos de éstos resultados en la comunidad respecto de la situación inicial (evaluación de impacto). En todos los casos, la evaluación supone un análisis sistemático y objetivo de un proyecto en función de sus objetivos y basado en diferentes variables o aspectos, según el tipo de intervención y evaluación.

Finalmente, se menciona otro tipo de evaluación conocida como ´sistematización´. Este tipo de evaluación (formativa) supone un proceso de reflexión participativa sobre una experiencia para construir aprendizajes y generar lecciones a partir de ella; y busca reconstruir y ordenar la experiencia para interpretarla críticamente y poder explicitar la lógica del proceso vivido, los factores que han intervenido en dicho proceso, cómo se han relacionado entre sí y por qué lo han hecho de ese modo.

Estos serían los 8 principios básicos que orientan una intervención planificada. Esperamos que logren captar la relevancia de los mismos y amplíen el contenidos de éstos desde las lecturas recomendadas.

De la teoría a la práctica a través del análisis de un caso

Con la intención de revisar la comprensión del concepto, realizamos un ejercicio. La consigna fue la siguiente. Los participantes, organizados en pequeños grupos por principio, debían analizar –en un caso real- la presencia y claridad de los principios analizados.  El caso del Proyecto ‘AGUA EN ARROYO BLANCO’ de Rivera, Uruguay. En esta valiosa iniciativa, la repartición de Agricultura y Ganadería de Uruguay, a través del programa Uruguay Rural, decide flexibilizar sus prioridades institucionales para atender necesidades centrales y sentidas por los pobladores de una comunidad rural del vecino país. La experiencia narra la historia y el desarrollo organizativo de una comunidad rural para acceder a una necesidad básica como es el agua potable, destacando todo el proceso de intervención (pasado, presente y perspectivas futuras de la comunidad). Es un caso interesante para identificar principios presentes y evidentes de una intervención planificada, según los testimonios de los participantes, así como analizar el alcance y limitaciones de este tipo de intervención.

Luego de un plenario, donde los grupos compartieron sus observaciones, dimos por finalizada la clase.

Saludos!

El equipo cátedra!

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Teoría del Cambio: un ejercicio práctico

 

Buenas noches, qué tal?

En el día hoy concluimos el ejercicio práctico iniciado en la clase anterior. Para comprender esta ‘entrada’ al blog, es necesario leer la ‘entrada’ anterior y la bibliografía de referencia. El ejercicio tenía por intención analizar la presencia, claridad y coherencia de la Teoría del Cambio en una intervención concreta. Utilizamos el caso de Bancos de Agua en Etiopía. Los diferentes grupos, quienes trabajaron sobre cada uno de los cinco elementos de la Teoría del Cambio, habían revisado el video, los documentos adicionales y las preguntas específicas. En plenario fuimos compartiendo los diferentes puntos de vista, a la vez que sintetizamos con unas gráficas específicas para cada elemento, las que adjuntamos a continuación.

Vale destacar que esto es sólo una síntesis, sobre la base de un ejercicio de ‘laboratorio’, entendiendo que sólo se analizó un caso a partir de un video documental, y no sobre la base de una evaluación real, o -en su defecto- un informe de evaluación de dicha intervención. El valor del ejercicio es poder identificar los elementos centrales de la Teoría del Cambio (TdC) de una intervención concreta. En este caso el ejercicio fue de reconstruir la TdC de la experiencia, es decir, un ejercicio retrospectivo en el cual, a partir de los resultados finales documentados en el video, intentamos identificar los elementos de la TdC de la iniciativa Bancos de Agua. En una intervención real, en casos concretos a nivel comunitario o en otro tipo de intervenciones, lo normal es que les toque construir o diseñar (y no reconstruir) con participación de diferentes actores la TdC de la intervención.

Para la reflexión final sobre este tema, vale indagar ¿cómo sabemos si una TdC está adecuadamente planteada y va a garantizar la obtención de determinados resultados?

Al respecto compartimos la respuesta a dicha pregunta de JOSÉ ANTONIO MONJE, quien es autor de “Teoría del Cambio en contextos Complejos“. Este autor sostiene que existen al menos cuatro criterios estándar de calidad, consensuados por todas las instituciones que inicialmente desarrollaron este enfoque. Dichos criterios son los siguientes:

  • Plausibilidad. Referido a la lógica y la coherencia de cada uno de los componentes de la Cadena de Resultados, presentación síntesis de las propuestas de intervención. Dicha lógica debe recoger el máximo de lecciones aprendidas identificadas en el sector correspondiente a lo largo de los años acumulados de experiencia. Interesa de manera muy especial el profundo conocimiento que los diseñadores y gestores de las propuestas tengan en el sector (o sectores) de intervención, en el contexto específico de trabajo (país, región, localidad) y con los principales actores sociales participantes, considerando un énfasis particular en los antecedentes históricos de intervenciones afines.
  • Viabilidad. Este criterio está referido a las posibilidades realistas de lograr los efectos e impactos propuestos, las mismas que dependerán principalmente tanto de las capacidades efectivas de todos los actores involucrados en la intervención como de las condiciones actuales y futuras del respectivo contexto. Se trata de un criterio que requiere permanente revisión a través de los análisis de factibilidad.
  • Capacidad crítica. Referida a los instrumentos de análisis de supuestos, de sensibilidad y a los indicadores de cambio concebidos como mecanismos de medición de los logros alcanzados. Este criterio cobra una importancia fundamental si recordamos que nos encontramos actualmente en un contexto particularmente crítico, cuestionador de la eficacia, eficiencia e impacto de las intervenciones de promoción del desarrollo llevadas a cabo hasta el momento. Dichas críticas están dirigidas principalmente a destacar la necesidad de abordar las verdaderas causas de los problemas de desarrollo, los mismos que están relacionados con las injusta distribución de la riqueza y sus consecuencias directas en las estructuras sociales y las relaciones internacionales.
  • Alcance apropiado. Este criterio alude a la capacidad que tiene la propuesta de intervención para ser comunicada con facilidad a todas las audiencias clave involucradas, especialmente a aquellos actores que tienen un mayor protagonismo y, al mismo tiempo, una condición particular de vulnerabilidad.

Sin más, cerramos este tema y la clase. En las próxima continuaremos analizando el resto de los principios básicos que orientan una intervención planificada.

Saludos!

Equipo Cátedra.

 

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Unidad II. Principios Básicos de una intervención planificada. Teoría del Cambio

 

Buenas noches!

A continuación compartimos el comienzo del desarrollo de la Unidad II, la cual gira en torno al enfoque de Planificación Orientada por Resultados, Teoría del Cambio y Modelos Lógicos.

Primero presentamos la bibliografía a la que pueden acceder en nuestro sitio de manera virtual para trabajar con mayor profundidad los conceptos de la unidad, la relación que puede darse entre estos y tomar algunos ejemplos prácticos que reflejen la aplicabilidad de los contenidos en experiencias concretas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También está disponible en fotocopiadora el Manual ‘Planeación, Seguimiento, Evaluación y Sistematización. Un sistema para el cambio, el aprendizaje y la efectividad de las organizaciones comunitarias’, que mencionamos en clase. Vale destacar que es una lectura complementaria, no imprescindible si quieren evitar gastos en fotocopias.

 

 

 

 

 

Luego de presentar las lecturas principales de esta primera parte de la unidad, comenzamos trabajando sobre las preguntas iniciales de la materia: ¿para qué planificamos?  A partir de ella, una vez más, intentamos comprender la presencia e importancia de la planificación desde el logro de objetivos en nuestra cotidianeidad, para luego adentrarnos en el análisis de aspectos más específicos referidos a la intervención profesional junto a los actores sociales. Para ello, tratamos de encontrar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿Una intervención debe planificarse? ¿Qué es una intervención planificada? Las respuestas fueron diversas pero orientadas en algún punto al impacto que pretende lograr una intervención que se jacte de ser planificada.

Asimismo, retomamos una imagen trabajada anteriormente, de la cual destacamos conceptos claves que se hacen presentes cuando referimos a una intervención planificada.

intervención planificada

En esta gráfica de la realidad se reconoció la importancia de definir la situación inicial e identificar la situación final, como así también se caracterizó el proceso de intervención que debe desarrollarse para transitar el camino que permita alcanzar el cambio deseado, como dinámico, complejo, cambiante, pero sobre todo, transformador. Se mencionó que los cambios se producen desde el primer momento en que el técnico toma contacto con la realidad sobre la que va a intervenir, al modificar la cotidianeidad de la gente con quienes construyen y reconstruyen el contexto a lo largo de la intervención.

Luego, la clase se concentró en la explicación y comprensión de 8 principios básicos que se corresponden con criterios personales, profesionales, institucionales y hasta ideológicos de cómo se aborda una intervención planificada que propenda al desarrollo social y se caracterice por ser democrática y participativa. Dichos principios fueron definidos por la cátedra, y se considera necesario tenerlos presente al momento de planificar y dar curso a nuestras intervenciones.

8 Principios

El primer principio refiere a que detrás de cada intervención hay  una Teoría del cambio o teoría de la acción. Este fue el principio que abordamos con profundidad en esta clase.

Lograr el desarrollo y el cambio social implica abordar procesos complejos. Esto conlleva una atención especial al riesgo de usar herramientas en exceso simplificadoras para abordar dichas dificultades. Resulta claro que es profundamente disfuncional la división convencional entre los hacedores de programas y políticas (y sus respectivas teorías) y los practicantes del desarrollo. Como profesionales del desarrollo social necesitamos de la teoría para hacernos buenas preguntas, y hacerlas de manera más sistemática y rigurosa, como así también diseñar soluciones efectivas que generen soluciones verdaderas. Este es el papel que juega en una intervención lo que llamaremos Teoría del Cambio.

El rol de una buena teoría es el de guiar para entender, el descubrir el trabajo a realizar y el ayudar a las comunidades y sus organizaciones a comprender y dar forma a sus propias realidades. Necesitamos buenas teorías del cambio social que guíen el pensamiento y la acción de todos los involucrados en los procesos de desarrollo, ya sea como individuos, comunidades, organizaciones, movimientos sociales o como donantes.

Pero, ¿qué es entonces una Teoría del Cambio?

La Teoría del Cambio no es simplemente una herramienta para hacer explícita la lógica de las estrategias existentes en una organización. Es más bien el fruto de un proceso creativo y liberador de potencialidades que permite ordenar nuestro pensamiento y configurar de manera abstracta, y a partir de nuestro cuerpo de conocimiento y experiencia, aquellas condiciones necesarias para lograr el cambio deseado en un contexto determinado.  En tal sentido, la Teoría del Cambio ayuda a ver más allá de los marcos y hábitos familiares y cotidianos -aunque estos fueran muy eficaces-, abordando la complejidad de los cambios que se desean alcanzar, e imaginando soluciones en una dinámica de diálogo con otros actores.

La Teoría del Cambio se expresa como un conjunto de supuestos y proyecciones sobre cómo creemos que se puede llegar a desplegar la realidad en un futuro próximo, especialmente a partir de una intervención determinada. Es un enfoque de pensamiento-acción que nos ayuda a identificar hitos y condiciones que han de darse en la senda del cambio deseado. En la práctica, se comporta como un ejercicio de aprendizaje colaborativo y multiactoral que incentiva a comprender la lógica flexible y compleja de los procesos de cambio social.

Para ilustrar esto, utilizamos dos ejemplos muy sencillos. En el primero, imaginamos un pequeño agricultor que se plantea, frente a sus problemas de producción, cuáles podrían ser los mecanismos y supuestos para alcanzar una mejor producción e ingreso, es decir, alcanzar el cambio respecto de su situación. El segundo caso, usando prácticamente la misma lógica, usamos el caso de un trabajador social que se desempeña en un municipio, quien plantea para un proyecto concreto algunos de los elementos centrales de su Teoría del Cambio. Adjuntamos ambos ejemplos a continuación.

Ejemplo 1

ejemplo 01 teoría del cambio

Ejemplo 2

teoría del cambio

Elementos principales de una Teoría del Cambio

Luego de un desarrollo conceptual, profundizamos el enfoque analizando los cinco elementos centrales que componen una Teoría del Cambio, los que se ilustran en la siguiente imagen.

El cambio deseado es una visualización creativa y positiva que hacemos de una situación que se quiere alcanzar en el futuro. Esta visualización de futuro funciona como horizonte y motivación de nuestra acción presente. Para pensar en el cambio deseado a la hora de desarrollar una Teoría del Cambio, vale realizar preguntas tales como:

  • ¿Cuál es el cambio al que queremos contribuir que ocurra?
  • ¿Cuáles son los temas/situaciones que queremos contribuir a que cambien?
  • ¿Qué cambios debemos lograr con anterioridad para lograr el cambio final?
  • ¿Qué periodo de tiempo estamos visualizando?
  • ¿En qué nivel estamos visualizando el cambio (corto, mediano, largo plazo)?

La situación o contexto refiere a aquellos aspectos sociales, económicos, políticos, culturales que deseamos transformar. Es lo que da sentido a la intervención. Algunas preguntas que nos orientan en su definición son:

  • ¿Qué situaciones justifican el cambio deseado?
  • ¿Cuál es el antecedente histórico del proceso?
  • ¿Cuáles son las condiciones políticas, sociales y económicas que afectan o son afectadas por el proceso de cambio?
  • ¿Cuáles son los puntos de conflicto y cuáles son sus causas?
  • ¿Qué tipo de relaciones se dan entre los actores involucrados?
  • ¿Qué instituciones formales e informales debemos considerar en nuestro análisis, y cómo inciden en el proceso?
  • ¿Qué otras iniciativas están en marcha y podrían sumar fuerzas al proceso de cambio?

Por su parte, la ruta de cambio o estrategia tiene que ver con la identificación de los hitos a alcanzar (niveles de cambio) y pre-requisitos para lograr avanzar con certeza suficiente en medio de la complejidad en que ocurre todo proceso de cambio. Dicho de otra forma, consiste en pensar en lo que debe suceder para que la visión de cambio deseado se logre. Para definir la ruta de cambio, es posible ayudarse con las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son las áreas estratégicas sobre las que vamos a concentrar nuestra acción?
  • ¿Qué condiciones (a corto, mediano y largo plazo, simultáneas o no) se deben dar para lograr así el cambio deseado?
  • ¿Qué condiciones y factores favorecen o obstaculizan la ruta del cambio deseado?
  • ¿Cuáles son las alianzas estratégicas?
  • ¿Qué nuevos actores hay que incorporar?
  • ¿Qué otros espacios hay que abrir para lograr una mayor inclusión y participación de los actores clave?

Los supuestos y condiciones tienen que ver con los valores, pasiones y creencias acerca de cómo el cambio puede o debiera suceder. Dicho de otra manera, son los pre-requisitos para lograr el cambio. Para definirlos, se puede usar a modo de guía, las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son la situaciones que ya existen y no es problemático mantener para el caminar hacia el cambio deseado (supuestos)?
  • ¿Cuáles son los resultados o alcances intermedios que nos llevarán al resultado a largo plazo? Es decir ¿cuáles son las precondiciones a ser provocadas / generadas a fin de alcanzar ese fin último?
  • ¿Cómo nos aseguramos que esos supuestos son válidos y certeros a la hora de formularlos?
  • ¿En qué medida los supuestos iniciales han cambiado? Revisión constante

Finalmente, un quinto elemento de la Teoría del Cambio refiere a los indicadores de monitoreo, los cuales sirve para hacer observables los cambios. Hacen referencia a fenómenos mensurables, y ayudan a entender en qué grado y de qué manera se están alcanzando logros/resultados. Algunas preguntas que nos ayudan, pueden ser:

  • ¿Cuáles son las evidencias que nos permiten saber si estamos contribuyendo al cambio deseado?
  • ¿Qué utilidad le damos a estos indicadores y a las evidencias recogidas?
  • ¿Quién participa en el diseño e implementación del sistema de monitoreo?
  • ¿Cómo integramos las lecciones aprendidas y hacemos ajustes a nuestro accionar?
  • ¿Cuáles son las implicaciones para nuestra organización a la hora de gestionar este tipo de sistemas más participativos y complejos?

Un ejercicio grupal sobre un caso real

Luego de la explicación de los principales conceptos, y los dos ejemplos simples (infantiles, si se quiere), desarrollamos un ejercicio que obliga a los participantes de la clase a estudiar el tema. El ejercicio grupal se denominó: Revisión de la Teoría del Cambio en una experiencia concreta. El propósito fue que los participantes analicen un caso real, para intentar re-construir la teoría del  cambio presente (o no) en esa intervención.

El caso analizado fue el proyecto Bancos de Agua en Etiopía. A partir de un video-documental, analizamos la situación de Etiopía y la experiencia de este proyecto. Este país podría exportar agua a otros países del noreste de África. El problema ahí no es la falta de agua, ni las sequías recurrentes, sino la falta de recursos materiales y humanos adecuados para construir infraestructuras que hagan llegar agua potable a todos los etíopes y la falta de dinero para financiar estos proyectos. Se trata, en realidad, de un círculo vicioso. La pobreza económica del país demora el acceso al agua potable lo que, a su vez, retrasa el desarrollo económico y social. Este documental refleja la experiencia de este proyecto, una iniciativa tendiente a garantizar el acceso al agua potable de poblaciones en extrema pobreza. El Banco de Agua empezó a funcionar en marzo de 2004 en cuatro de los distritos etíopes más afectados por la falta de acceso a agua potable. Además de suministrar agua a las poblaciones de estas zonas, se propuso desarrollar una cultura a nivel nacional que garantice el agua potable en todo el país. La experiencia representa más de 15 proyectos desarrollados en conjunto con 10 organizaciones locales. Esta rica experiencia, extrapolable a otras regiones áridas de América Latina, resalta cómo la simpleza de lo proyectos puede hacer de los mismos una iniciativa exitosa, particularmente cuando se basan en una priorización adecuada de los problemas y una fuerte articulación con las organizaciones locales. Sin duda, una experiencia de la que hay mucho por aprender…!

El video original que documenta la experiencia, y que vimos en clase, no está disponible en YouTube, pero presentamos acá una versión resumida del mismo caso.

Luego de compartir este documental, y divididos en grupos (un grupo para cada elemento de la Teoría del Cambio), entregamos las siguientes consignas/preguntas, sobre las que cada grupo deberá analizar el caso y compartirlo en la próxima clase.

Para quienes quieran profundizar, y realizar un buen trabajo, adjuntamos información adicional sobre esta experiencia a partir de tres documentos, a saber (documento 1, documento 2, documento 3). Leyendo y analizando esta información, será más fácil el ejercicio!

Saludos cordiales y nos vemos en la próxima!

Equipo cátedra.

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Gestión Social de Programas. Por favor, un cable a tierra!

 

Buenas, qué tal?

En la clase de hoy comenzamos a introducir uno de los últimos temas que veremos en la Unidad I, el cual tiene que ver con comprender la especificidad de la gerencia social, el gerenciamiento o la gestión de planes, programas y proyectos sociales; tema íntimamente relacionado con planificación estratégica. A este tipo de clases le llamamos: “por favor, un cable a tierra!” La idea fue tocar sólo algunos conceptos básicos, para presentar y analizar un caso que nos permita ver el cómo de una intervención concreta, a partir de la cual podamos inferir esto de las funciones de gerenciamiento de los programas y proyectos.

Comenzamos por indicar la bibliografía específica sobre este tema, la cual que citamos a continuación. Vale destacar que hay otros trabajos, no citados acá, que pueden ser consultados si les resulta de interés.

Disponibles en versión digital

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Disponibles sólo en formato impreso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luego abordamos algunos aspectos conceptuales de la ‘gestión social’, señalando las especificidades e instrumentos necesarios que favorecen la comprensión del tema. Esta clase tenía, como se ha mencionado, una intencionalidad especial, y era partir de la acción/experiencia para luego llegar a la conceptualización. En tal sentido, sólo retomamos tres conceptos, que ya habíanj sido desarrollados, para utilizar como disparador a la hora de analizar el caso. ¿De qué hablamos cuando referimos al ‘gerenciamiento/gestión social’? Esa fue la pregunta, tanto para revisar los conceptos como para mirar la experiencia.

gerenciamiento 02

A partir de haber planteado esto, nos fuimos directamente al caso: El proyecto de Conservación de la biodiversidad, particularmente el componente Desarrollo de Actividades Sustentables en la Zona de Influencia del Parque Nacional San Guillermo.

Esta intervención tuvo lugar entre el 2001 y el 2006, en la zona de amortiguamiento e influencia del Parque Nacional San Guillermo (PNSG) en la provincia de San Juan. Ahí se implementó el componente Desarrollo de Actividades Sustentables (DAS), del Proyecto de Conservación de la Biodiversidad (PCB), financiado parcialmente por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y ejecutado por la Administración de Parques Nacionales (APN). El principal objetivo del PCB fue el de expandir y diversificar el sistema nacional de áreas protegidas, incluyendo eco-regiones globalmente significativas para la conservación de la biodiversidad mundial. Además, se propuso contribuir con el manejo sustentable de las nuevas áreas, mediante acciones de fortalecimiento, mecanismos de consulta y participación social. Las acciones realizadas en el PNSG han sido muy amplias, entre las que se destacan el establecimiento y consolidación del área protegida, realización de la línea de base, plan de manejo de la biodiversidad, centro de visitantes para turistas e infraestructura adecuada para investigación, entre otras.

El trabajo con pobladores que implicó esta iniciativa, particularmente en esta zona remota de la provincia, donde intervinieron diferentes dependencias de la APN, distintas instituciones locales, provinciales y nacionales, públicas y privadas, organismos no-gubernamentales y asociaciones de la comunidad, creó una interesante oportunidad para reflexionar sobre el rol y especificidad de la gerencia social de programas y proyectos. La idea, a partir del análisis del caso, fue la de rescatar la experiencia y sus aprendizajes, para luego reflexionar a la luz de la teoría. 

Antes de ir al video, que acompañó el desarrollo de la clase, presentamos algunos datos sobre la misma. Destacamos la importancia del contexto en el que la iniciativa tuvo lugar, un escenario donde la relación entre conservación y reducción de la pobreza había ganado importancia, tanto a nivel latinoamericano como nacional. Se planteó cómo la discusión sobre lo sustentable ha comenzado a involucrar una tensión entre conservación y desarrollo o entre la sustentabilidad y reducción de la pobreza, un aspecto sobre el cual en Argentina había existido bastante reflexión teórica pero escasa experiencia concreta.

Esto permitía analizar con mayor detalles los proyectos y la operatoria del DAS, su estrategia de intervención y metodología de trabajo, para comprender la especificidad de la gerencia y gestión en una intervención caracterizada por la complejidad. El análisis de una intervención que combinó el apoyo a pequeños proyectos productivos, de capacitación y transferencia tecnológica, tendientes a mejorar las condiciones de vida de pobladores rurales pobres con una decidida acción sobre la protección de los recursos naturales y la conservación del área, no puede dejar fuera de la reflexión el papel que juegan quienes quieren coordinar, gerencias o facilitar este tipo de intervenciones en otros contexto; más aún cuando existe una interrelación de actores claves como el Estado, la sociedad civil y diferentes instituciones locales y regionales, públicas y privadas.

El caso completo, analizado y evaluado, junto a otra experiencia similar realizada en el mismo contexto pero en la provincia de córdoba, puede accederse en este informe de Sistematización de ambas experiencias.

Luego analizamos el video “Gente de tierras Altas. La dimensión Humana de la Conservación”.

Este documental refleja el desarrollo de actividades sustentables con pobladores ubicados en el área de influencia del Parque Nacional San Guillermo, Argentina. La tierra, la gente y el trabajo constituyen aspectos de la biodiversidad.

La diversidad biológica y cultural guardan la clave para conservar los sistemas sociales y ecológicos a los que mujeres y hombres han moldeado y otorgado sentido. A través de diferentes proyectos, estas comunidades han intentado dar continuidad a sus estrategias de vida en el territorio del cual son parte, mejorando sus precarias condiciones de vida y producción, y fortaleciendo su vínculo en armonía con la naturaleza.

Los testimonios de sus protagonistas, resaltan la importancia de una dimensión humana de la conservación.

 

Luego de ver el video, sugerimos que, voluntariamente, analizaran el caso, y pensaran cuáles eran las principales funciones gerenciales y desafíos que demanda la gestión de este tipo de iniciativas. Se invitó a generar un debate comentando o preguntando sobre la experiencia y los temas que estamos viendo. Para ello, simplemente tienen que hacer click en el globito de comentarios (arriba a la derecha de esta entrada) y participar. Desde el equipo cátedra responderemos todos las intervenciones!

Sin más, dejamos abierto el intercambio, y dimos por finalizada la clase!

Saludos!

Equipo cátedra!

 

 

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¿Para qué planificamos? (parte 2)

 

Buenas tardes!

En la clase de hoy destacamos algunos aspectos que habían quedado pendientes de la clase anterior, y dejamos el ‘campo’ abierto para introducir los dos principales enfoques de planificación que veremos en esta unidad.

Comenzamos la clase retomando los elementos centrales presentes en toda intervención que se jacte de planificada. Además de volver a caracterizar la importancia de definir y conocer con profundidad la situación inicial  y el cambio deseado en el largo plazo, o la situación final a la que se quiere llegar con la intervención, revisamos los postulados centrales detrás de una intervención planificada. Vale destacar, citando a Olga Nirenberg (2014), que “[…] una intervención planificada es un conjunto de actividades entrelazadas y orientadas a un mismo propósito, que reúne las siguientes características básicas:

  • se realiza de manera formal u organizada, es decir, programada, acorde con supuestos conceptuales (o teoría del cambio);
  • responde a las necesidades, disconformidades o situaciones problemáticas, priorizadas y definidas socialmente, que no pueden ser satisfechas o superadas en forma individual;
  • se orientan al cambio, a transformar situaciones insatisfactorias hacia modelos deseables, y
  • aspira a una legitimación pública social”.

Luego, volvimos a caracterizar los elementos básicos de una intervención, entiendo y destacando la importancia de observar los ‘efectos’ de las acciones que realizamos en una intervención y no sólo las ‘acciones’ que realizamos. Es decir, importan comprender el resultado o efectos en diferentes niveles y la relación causal que existe entre estos diferentes niveles. La noción de resultado, en un sentido amplio, refiere a aquellos cambios que pueden atribuirse como una consecuencia de la acción ejecutada por una programa o proyecto. No es suficiente, como señala la OCDE-DAC (2002), la simple existencia de un cambio, para que éste sea considerado como resultado de una intervención, aunque dicho cambio haya formado parte de la planificación del programa o proyecto y de las consecuencias buscadas por el mismo. Solamente en el caso de que exista una relación causal evidente, o al menos plausible, podrá catalogarse el cambio observado como ‘resultado’.  Para muchos autores, los resultados pueden clasificarse en voluntarios, involuntarios, esperados o inesperados, positivos o negativos. Los mismos pueden afectar no solamente al grupo meta, sino también a las contrapartes y a los intermediarios, y éstos no surgen recién cuando ha finalizado un proyecto, sino que pueden presentarse desde su comienzo y a lo largo de todo el periodo de duración del mismo.

Si bien veremos el término con más precisión cuando analicemos el Enfoque del Marco Lógico, vale destacar acá, como lo hicimos en clase, que los distintos niveles de cambio se suceden como una ‘cadena de resultados’. ¿Qué es esto? “Una cadena de resultados es una manera sistemática y sintética de presentar un modelo lógico que relaciona los insumos y las actividades planeadas para su transformación en productos; y los resultados e impactos que se espera lograr como consecuencia de la generación de dichos productos” (Mesa SUIN: Informe IIN). Es decir, un intervención planificada pone en juego variables que dependen de la acción directa de entidades responsables (insumos, actividades y productos), y variables que no están bajo el control de las mismas (resultados e impactos), pero que se espera lograr a partir de la disposición adecuada de las primeras. La ‘cadena de resultados’, en síntesis, busca articular un conjunto de elementos para contribuir a una transformación o cambio de una realidad que se percibe como no deseada construyendo una realidad o situación diferente, supuestamente mejor.

A partir del documental de Misereor ofrecido en la clase anterior , “Los ‘efectos’ en el trabajo de cooperación al desarrollo“, se realizó un análisis, identificando los ejemplos de este caso donde claramente se evidencia esta relación entre actividades que se valen de insumos para lograr productos, los que a su vez contribuyen a un efecto o resultado, y -en el largo plazo- con un cambio de mayor nivel u objetivos generales. No todos había analizado el video, por lo que se insistió en realizar esta actividad para comprender más fácilmente los temas que desarrollaremos más adelante. En la gráfica podemos observar una síntesis de los elementos de una planificación analizados en clase, simulando una ‘cadena de resultados’. Sobre estos elementos volveremos más adelante cuando analicemos la Teoría del Cambio y el Enfoque del Marco Lógico.

Luego de revisar estos conceptos, señalamos que hay dos aspectos que juegan papeles determinantes en una intervención planificada. Por un lado planteamos que existen condiciones que deben darse o supuestos de éxito de una intervención para que sea posible desarrollar la cadena de resultados prevista, es decir, que el conjunto de productos generados por las actividades permita alcanzar el objetivo específico de la intervención o el logro de los resultados y que éstos contribuyan con el cambio global o impacto. Esto no siempre sucede, ya que las condiciones como la disponibilidad de recursos previstos, la real participación de los actores sociales, la metodología ideada y la capacidad de las partes intervinientes, entre otros aspectos, no siempre es la esperada. Por otro lado, en toda intervención existe una amplia gama de factores externos que obstaculizan el desarrollo de los proyectos o programas. El contexto político, social, económico, las emergencias climáticas y tantos otros factores pueden afectar el desarrollo de nuestras acciones, desvirtuando la intervención o afectando el logro causal de los diferentes niveles de cambio. La imagen ilustra esta noción de condiciones y supuestos, así como factores externos, que condicionan una intervención.

Este análisis sirvió para destacar que hay diferentes enfoques de planificación, algunos de los cuales tienen más en cuenta que otros estos factores y condicionantes. Para profundizar este análisis, sugerimos leer el capítulo I del libro “LA GESTIÓN PARA RESULTADOS EN EL DESARROLLO. Avances y desafíos en América Latina y el Caribe“. Este capítulo, denominado ‘La Gestión para resultados en el desarrollo’, aborda la temática en relación con la Crisis y Reforma del Estado en diferentes países de la región, e introduce la noción de Gestión para Resultados en el Desarrollo (GpRD), ofreciendo una suerte de modelo conceptual de la GpRD y una metodología para su comprensión. Si bien puede resultar algo complejo, el trabajo indicado ayudará a comprender las discusiones en torno a la complejidad que supone una intervención planificada en contextos complejos como el de la región latinoamericana. Al respecto de esta discusión, en la segunda parte de esta clase (publicado en el siguiente post), se realizó una introducción a los enfoques de planificación normativa y el enfoque de planificación estratégica. Los mismos serán desarrollados con más profundidad en la próxima clase.

Saludos,

El equipo cátedra.

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¿Para qué planificamos? (parte 1)

 

Hola gente!

En la clase de ayer miércoles intentamos resumir los puntos centrales tratados con anterioridad respecto a los conceptos de Política Social, Estado y Sociedad Civil. Analizamos también, brevemente y de forma introductoria, los tres tipos de política social que veremos en la materia: focalización, universalismo y políticas de transferencia de ingreso; destacando que sobre estos puntos volveremos con más profundidad más adelante. Hecho este resumen, comenzamos con los temas de la clase, en la cual intentamos responder a las siguientes preguntas: ¿para qué estudiamos trabajo social?, ¿para qué planificamos? ¿qué nos motiva a hacer lo que hacemos? ¿cuáles son los elementos centrales y básicos de una intervención planificada?, entre otras.

En el intento de responder estas preguntas, destacamos que no había una única forma de hacerlo, y explicamos que diferentes tipos de políticas implican diferentes tipos de intervención y, en consecuencia, suponen diferentes enfoques de planificación. Mencionamos, al pasar, los distintos enfoques de planificación que veremos a lo largo de las próximas clases, así como algunos términos clave que nos acompañarán el resto de la materia y a lo largo de nuestras intervenciones profesionales.

Intentamos responder a partir de ejemplos cotidianos a la pregunta ¿para qué planificamos?, abordando las múltiples respuestas y nuevas preguntas que fueron surgiendo. El tema giró en torno a lo que implica una intervención que se jacte de planificada.

Con frases como “No podemos saber dónde vamos, si no sabemos dónde hemos estado” (Proverbio Chino) o  “No es suficiente con imaginar el futuro, tenemos también que construirlo”   (C.K Prajalad), resaltamos la importancia de la planificación en toda intervención social. Como esquema general para ‘entrarle’ al tema, trabajamos sobre los elementos clave que supone una intervención planificada, reflejados en las siguientes imágenes…

Una intervención Planificada

Una intervención Planificada

Esta imagen ilustra la importancia de entender que toda intervención supone un proceso multi-actoral de cambio y transformación, basado en un profundo conocimiento de la situación inicial (que se desea cambiar) y un claro consenso sobre la situación final (que se desea alcanzar); proceso que implica el desarrollo de un conjunto de actividades lógicamente vinculadas y articuladas entre sí en un espacio y tiempo determinado.

Así, empezamos a plantear algunos de los elementos clave que una intervención planificada necesariamente debe tener. Hablamos de los conceptos ‘insumos’, ‘actividades’, ‘productos’, ‘resultados’ e ‘impactos’. Explicamos cómo cada uno de estos elementos está relacionado a determinados niveles de cambio. Dichos cambios los identificamos como de 1º nivel; 2º nivel, y 3º nivel.

Comprender la importancia y la especificidad de cada uno de los niveles de cambio de una intervención es central. Más allá del nombre, resulta clave identificar a qué refiere cada tipo de cambio y la relación que entre ellos existe en un lenguaje lógico de planificación. Si bien en algunas intervenciones los niveles de cambio se desagregan en cuatro y más niveles, la mayoría de los programas y proyectos contemplan estos tres: (a) cambios de primer nivel, referidos básicamente a los productos que son logrados directamente por las actividades mediante el uso de determinados insumos/recursos; (b) cambios de segundo nivel, referidos a los resultados, es decir, el logro de los  objetivos específicos de nuestro programa o proyecto; y (c) cambios de tercer nivel,  referidos al impacto, es decir, al alcance de los objetivos globales/finales de la intervención, o -dicho de otra manera- aquellos logros para los cuales nuestro proyecto o programa contribuye pero no es enteramente responsable.

Las intervenciones no se dan en el vacío sino que están situadas en un tiempo y espacio determinado, lo que las hace singulares y particulares. Al mismo tiempo, una intervención planificada supone un proceso, con diferentes tiempos, de corto, mediano y largo plazo, donde podemos situar cada uno de los elementos descritos y sus niveles de cambios, tal y como muestra la siguiente imagen.

 

Para comprender la relación y coherencia lógica entre los tres niveles de cambio destacamos la importancia de usar dos preguntas claves, a saber: ¿para qué? y ¿a través de qué? Si revisamos una planificación a partir del primer nivel de cambio, y -en consecuencia- pensamos actividades que se valen de insumos/recursos para lograr productos, la pregunta que nos ayudará a pensar es el ‘¿para qué?’ de estas actividades, y su respuesta nos ayudará a saber si las mismas apuntan o no al objetivo específico. De igual modo, con la misma pregunta, pero ahora sobre el objetivo específico o cambio de segundo nivel, podremos revisar si el logro de ellos contribuye o no al impacto o cambio general deseado (3º nivel de cambio). Si, por el contrario, revisamos la planificación partiendo de los niveles de cambio general, es decir el impacto deseado, entonces la pregunta que nos ayudará a construir una intervención lógica será ‘a través de qué’ resultados es posible contribuir a ese impacto. De igual modo, podemos relacionar los resultados (objetivos específicos) con los productos, preguntando a través de qué productos sería posible lograr el resultado deseado o el objetivo específico del proyecto.

Para ejemplificar esto, aprovechamos la experiencia impulsada por la Agencia para la Acción Social y la Cooperación Internacional de Colombia, en una de sus iniciativas para superar la pobreza extrema. Volvimos a analizar el caso presentado en la clase anterior referido al proyecto Red de Seguridad Alimentaria (ReSA), cuyo propósito fue el de impulsar proyectos de generación de alimentos para el autoconsumo de la población radicada en asentamientos marginales de los centros urbanos. El proyecto focalizó sobre la población más vulnerable de estos centros urbanos, donde se concentra la población más pobre del país. El documental caracteriza el desarrollo de este proyecto, donde todo el grupo familiar participa de manera activa en la dinámica productiva, fortaleciendo sus destrezas y articulando diferentes grupos familiares para contribuir al desarrollo de la comunidad. Una experiencia interesante para aprender de esta particular iniciativa para enfrentar la pobreza urbana.

Como se muestra en la gráfica de abajo, pudimos identificar de la experiencia analizada los diferentes niveles de cambio y su relación. Esto, que inicialmente suena complejo y difícil, resulta más sencillo cuando diferenciamos los niveles de cambio teniendo en cuenta lo siguiente. Los cambios de primer nivel, son los generados directamente por las actividades, lo que podríamos denominar productos (semillas entregadas, capacitación realizada, asesoramiento técnico brindado, huertas realizadas, conservas elaboradas, mejor organización comunitaria, etc.). Los cambios de segundo nivel son aquellos que son responsabilidad del proyecto, aquellos objetivos que son la razón de ser el mismo, los que responden al problema central que da sentido a la intervención. En este ejemplo, lograr un mejor nivel nutricional, ahorrar dinero a partir de una mayor autoproducción de alimentos y reducir el estrés o lograr una ocupación en personas adulto-mayores.  Finalmente, el tercer nivel de cambio refiere a aquellos cambios a los que la intervención contribuye pero no es enteramente responsable de lograr, es decir, los cambios a largo plazo, objetivos generales del proyecto o programa. Dicho de otra manera, son los efectos que los resultados de la intervención (cambios de segundo nivel) tienen en la zona y las familias en el largo plazo comparando la situación ‘sin’ intervención con la situación ‘con’ intervención. En el ejemplo, identificamos mejor calidad de vida y organización social, mayor sostenibilidad y autodependencia de las familias que participaron de la experiencia.

niveles de cambio ejemplo seguridad alimentaria

Esta clase comenzó preguntando el porqué de nuestra vocación de Trabajadores Sociales, y el para qué de este tipo de intervención en lo social. La mayoría de las respuestas iniciales hacían referencia a ‘ayudar’, ‘asesorar’, ‘informar’, ‘educar’, ‘concientizar’, etc, es decir actividades o acciones, pero no los resultados de las mismas. Inicialmente costó identificar el ‘por qué’ (justificación) y el ‘para qué’ (fundamentación) de estas actividades. De a poco fue surgiendo en la reflexión colectiva la importancia de visualizar los niveles de cambio, los diferentes tipos de efectos a corto, mediano y largo plazo que nuestra intervención puede tener. Comenzamos entonces a hablar de ‘lograr mayor equidad’, ‘distribuir riqueza’, ‘lograr sujetos de derecho’, ‘empoderar a las comunidades’, y ‘satisfacer necesidades básicas’ (educación, vivienda, trabajo), etc.

Este tema, y estas dificultades de identificar no sólo lo que hacemos sino el resultado que queremos lograr, dificultades que son recurrentes en el campo de las políticas y programas sociales, se ilustra de manera precisa en la experiencia de la Agencia de Cooperación Alemana Misereor, una de las agencias que mayor cantidad de programas y proyectos sociales desarrollo en África, Asia y América Latina. El video que compartimos acá desarrolla lo que entiende MISEREOR por ‘efectos’ en el trabajo de cooperación al desarrollo y cómo se pueden analizar los mismos. Tomando como base ejemplos concretos del trabajo en proyectos, la película ofrece explicaciones al respecto.

Sugerimos analicen, para la próxima clase, este video documental, identificando ejemplos donde claramente se evidencia esta relación entre actividades que se valen de insumos para lograr productos, los que a su vez contribuyen a un efecto o resultado, y -en el largo plazo- con un cambio de mayor nivel u objetivos generales. En la próxima clase reflexionaremos acerca de aquellos elementos identificados en el video, las dudas que nos generó y nos adentraremos en los tipos de planificación más usados, así como sus ventajas y desventajas.

Saludos…!

El equipo cátedra.

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POLÍTICA SOCIAL Y PLANIFICACIÓN

 

Hola a tod@s!

En la clase de hoy lunes, primera clase del ciclo lectivo 2017, intentamos introducir el tema central de la unidad IPOLÍTICAS SOCIALES Y PLANIFICACIÓN. Revisión de los principales enfoques contemporáneos sobre las políticas sociales: universalismo, focalización y políticas de transferencias de ingresos.

Si bien la Asignatura Planificación Social es de carácter metodológico-instrumental en tanto se ubica en el Área Técnico Operativa del Plan de Estudios y tiene como propósito principal la capacitación en el manejo de conocimiento instrumental para la intervención profesional, creemos necesario partir del supuesto de que toda planificación se enmarca en una mirada o visión de lo social. Es decir, no se trata solamente de “aprender a aplicar enfoques o modelos de planificación” sino además contextualizar y ubicar esa planificación en el escenario de la política social, definida por un tipo de Estado particular que, a su vez, impulsa  determinado modelo de desarrollo en un momento histórico.

Siendo esta una clase introductoria, comenzaremos con una breve noción de Políticas Públicas y Sociales, las que iremos profundizando durante el desarrollo de la materia. Comenzamos analizando un breve video animado que intenta responder a la pregunta ¿Qué son las Políticas Públicas?

Luego, los participantes generaron preguntas, comentarios, y tomaron nota de términos clave usados en el video. A partir de esta primer ronda de intercambio, analizamos un segundo video, que profundiza un poco más en las Criterios básicos las Políticas Públicas, el que compartimos a continuación.

A partir de analizar estos dos videos, las preguntas y comentarios de los participantes, ofrecimos un simple concepto, como punto de partida, según lo presenta Ernesto Aldo isuani (2007). Comenzamos por una lluvia de ideas/nociones que tenían los participantes respecto a qué es una política social. En la discusión, apareció desdibujada la noción de Estado, Sociedad Civil y Políticas sociales. usamos el siguiente gráfico para comprender la relación entre estos términos, y dar sentido al concepto utilizado de Isuani.

A partir de este concepto, brindamos muchos ejemplos, relacionando las preguntas de los participantes y los elementos que ofrecen los dos videos analizado con anterioridad.

Abordar el tema de las políticas sociales es partir de la tensión entre  el principio de igualdad como reconocimiento de derechos sociales universales y expansión de la ciudadanía y la desigualdad producida por el capitalismo. Una distinción que es necesario realizar es la que existe entre los conceptos de pobreza y el de desigualdad social. Pobreza refiere a la definición de un estado en el que se encuentra grupo poblacional en relación a indicadores: NBI, Línea de pobreza y otros. Desigualdad es un concepto relacional que refiere a la distribución de la riqueza y oportunidades en el acceso a bienes y servicios. Ambas problemáticas sociales no pueden abordarse sólo desde la política social sino también desde la política económica (política tributaria, de empleo, salarial). A su vez, no existe sólo una forma de definir y de explicar estos fenómenos sociales. Las diferentes miradas sobre los mismos se traducen luego en distintas formas de abordarlo, es decir en distintas políticas económicas y sociales definidas en ese sentido.

Destacamos que, en el fondo, son dos grandes principios que giran en torno a la forma en que se deciden e implementan las políticas sociales: principios de igualdad y de equidad. Mediante la siguiente gráfica, intentamos ilustrar cómo juegan estos principios mediante la siguiente gráfica. Por un lado analizamos cómo el modelo capitalista y la economía de mercado han ido sesgando una realidad caracterizada por las grandes desigualdades sociales (una mayor brecha entre pobres y ricos). Luego, imaginamos qué ofrecería en esta situación (a la izquierda de la gráfica) una política que privilegia principios de igualdad y qué una que privilegie principios de equidad.

Analizamos, siguiendo la analogía de la gráfica, situaciones y tipos de política en Argentina que podrían privilegiar ambos principios. En torno a ello, introducimos brevemente la noción de políticas universales, políticas focalizadas y políticas de transferencia de ingresos, a saber:

  • UNIVERSALISMO: se funda en la necesidad de obtener diferentes resultados en la relación entre política social y ciudadanía, contribuyendo a transformar positivamente aquello que representa posiblemente la mayor debilidad respecto a las reformas de los veinte años recientes, esto es, la reducción de las desigualdades y la construcción de ciudadanía.
  • FOCALIZACIÓN: las políticas sociales focalizadas son aquellas que se proponen beneficiar exclusivamente a sectores poblacionales que se hallan por debajo de cierto umbral de pobreza o riesgo social. Es decir, tiene como objetivo fundamental concentrar los recursos disponibles en una población de beneficiarios potenciales, claramente identificada, y luego diseñar el programa o proyecto con que se pretende atender un determinado problema o necesidad insatisfecha, teniendo en cuenta las características de esa población, a fin de elevar el impacto o beneficio potencial per cápita. Se formulan pensando en un grupo o categoría social específica como beneficiario.
  • POLÍTICAS SOCIALES DE TRANSFERENCIA DE INGRESOS: Se trata de políticas sociales cuya modalidad característica es la transferencia de ingresos, por lo general también focalizada en determinados grupos sociales. Esta denominación —adoptada en sentido genérico—, alude a un sistema de protección social pensado para hacer frente al aumento del desempleo y de la pobreza. El mismo consiste en la transferencia de una determinada cantidad de remuneración para que sea utilizada por el ciudadano en el mercado para la resolución de sus necesidades. En este sentido se diferencia de la transferencia de un bien o servicio, característica de las políticas sociales tradicionales.

En futuras clases volveremos sobre estos temas. Analizaremos entonces las ventajas y desventajas de los distintos enfoques, los contextos en los que surgen, enfatizando en la consideración de la política social como una síntesis de la lucha entre las fuerzas políticas y sociales de la Sociedad Civil y del aparato del Estado. En esta primera clase básicamente nos detuvimos en la caracterización de los principales enfoques actuales sobre las políticas sociales: universalismo, focalización [1] y políticas sociales de transferencias de ingresos [2].

Para profundizar en estos temas se recomienda leer los siguientes trabajos:

Universalismo, ciudadanía y Estado en la política social latinoamericana de Luciano Andrenacci y Fabián Repetto.

“Ciudadanía y capacidad estatal: dilemas presentes en la reconstrucción de la política social Argentina”, de Fabián Repetto y Luciano Andrenacci.

¿Quiénes deciden la Política Social? Economía Política de Programas Sociales en América Latina (capítulo 1 y 6), de Boncecchi, Johannsen y Scartassini.

Luego de esta presentación, como se dijo introductoria, analizamos un programa en concreto, como una forma de ir visualizando la llegada a terreno de una política social, en este caso dentro de las conocidas como de Seguridad Alimentaria. Con la intención de ampliar  el horizonte de los alumnos, usamos un caso de colombia:  Red de Seguridad Alimentaria ReSA. Este documental refleja la experiencia de la Agencia para la Acción Social y la Cooperación Internacional de Colombia, en una de sus iniciativas para superar la pobreza extrema. El propósito de la Red de Seguridad Alimentaria ReSA fue impulsar proyectos de generación de alimentos para el autoconsumo de la población radicada en asentamientos marginales de los centros urbanos. El proyecto focalizó sobre la población más vulnerable de estos centros urbanos, donde se concentra la población más pobre del país. El documental caracteriza el desarrollo de estos proyectos, donde todo el grupo familiar participa de manera activa en la dinámica productiva, fortaleciendo sus destrezas y articulando diferentes grupos familiares para contribuir al desarrollo de la comunidad. Una experiencia interesante para aprender de esta particular iniciativa para enfrentar la pobreza urbana.

Este caso, y otros que analizaremos en las próximas clases, la intención de vincular conceptos y nociones teóricas sobre políticas sociales, planificación y evaluación con experiencias prácticas reales. Ojalá sirva para ir comprendiendo mejor los temas centrales de la cátedra. por favor, no dejen de leer las lecturas indicadas!

Hasta la próxima clase! Saludos del equipo cátedra!

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Notas:

[1] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de programas sociales focalizados en Argentina: (a) documento anlítico sobre el Plan Jefes y Jefas de Hogar desocupados y video documental sobre el Programa Familias por la Inclusión Social

[2] Enlaces relacionados para incursionar sobre casos de políticas sociales de transferencias de ingresos: (a) Análisis de la experiencia argentina en políticas de transferencias monetarias durante la última década, y (b) el Modelo Francés de transferencias de ingresos: principios, organización y funcionamiento del RMI

de planificacionsocialunsj Publicado en Clases

PRINCIPALES ENFOQUES CONTEMPORÁNEOS SOBRE LAS POLÍTICAS SOCIALES

Hola a tod@s!

En la clase de ayer profundizamos los enfoques y tipos de políticas sociales y analizamos  ejemplos de cada uno de ellos.

Nos detuvimos en la caracterización de los principales enfoques actuales sobre las políticas sociales: universalismo, focalización[1] y políticas sociales de transferencias de ingresos[2]. Analizamos ventajas y desventajas de los distintos enfoques, contextos en los que surgen, enfatizando en la consideración de la política social como una síntesis de la lucha entre las fuerzas políticas y sociales de la Sociedad Civil y del aparato del Estado.

  • UNIVERSALISMO: se funda en la necesidad de obtener diferentes resultados en la relación entre política social y ciudadanía, contribuyendo a transformar positivamente aquello que representa posiblemente la mayor debilidad respecto a las reformas de los veinte años recientes, esto es, la reducción de las desigualdades y la construcción de ciudadanía.
  • FOCALIZACIÓN: las políticas sociales focalizadas son aquellas que se proponen beneficiar exclusivamente a sectores poblacionales que se hallan por debajo de cierto umbral de pobreza o riesgo social. Es decir, tiene como objetivo fundamental concentrar los recursos disponibles en una población de beneficiarios potenciales, claramente identificada, y luego diseñar el programa o proyecto con que se pretende atender un determinado problema o necesidad insatisfecha, teniendo en cuenta las características de esa población, a fin de elevar el impacto o beneficio potencial per cápita. Se formulan pensando en un grupo o categoría social específica como beneficiario.

Tipos de Focalización:

  1. De demanda: La selección se realiza sobre los potenciales beneficiarios directos, sean éstos personas, hogares, unidades productivas, etc. Requiere definiciones técnicas precisas sobre la población objetivo, para llegar exactamente a ella; exige mayor capacidad técnica; tiene mayor costo administrativo; privilegia una relación individual entre el beneficiario y el programa o servicio; se identifica a la población en base a indicadores de pobreza (LP, NBI) combinados con otros indicadores específicos (edad, ocupación, etc.)
  2. De oferta: La selección no se realiza sobre la población, sino sobre las entidades que prestan los servicios. Se identifican los establecimientos o servicios más vulnerables o más necesitados y que atienden preferentemente a la población más pobre. Ejemplo: programas educativos o de alimentación que seleccionan escuelas carenciadas en lugar de discriminar a la población. No requiere definiciones técnicas tan precisas. Los criterios de selección pueden ser la localización geográfica, la modalidad de funcionamiento, el prestigio o status social, el rendimiento educativo, etc. tiene mayor simplicidad y menor costo administrativo que el anterior. Riesgo de atender a población no necesitada y de estigmatización del sector.
  3. Focalización geográfica o grupal: Se basa en diferenciar áreas geográficas o grupos poblacionales relativamente homogéneos que presentan una alta incidencia de pobreza. Todos los hogares de una determinada región que califica como pobre tiene el derecho de recibir el servicio o beneficio. No se releva personas ni establecimientos o servicios. Es sumamente simple y tiene costo bajo. La eficacia depende del grado de heterogeneidad de la región. No es exhaustiva, por lo que se recomienda combinarlo con otro mecanismo de focalización.
  4. Mecanismos de Auto-focalización: Cada programa por su diseño promueve que los no beneficiarios se autoexcluyan. Se diseñan programas cuyo beneficio resulta atractivo sólo para los beneficiarios potenciales. Son muy pocos este tipo de programas. Tiene bajo costo administrativo. En algunos casos los propios sistemas “universales” de salud y educación operan como autofocalizantes. Son programas donde la población objetivo tiene particularidades notables por la cual son beneficiarios (discapacidad, enfermedad).
  • POLITICAS SOCIALES DE TRANSFERENCIAS DE INGRESOS: Se trata de políticas sociales cuya modalidad característica es la transferencia de ingresos. Esta denominación —adoptada en sentido genérico—, alude a un sistema de protección social pensado para hacer frente al aumento del desempleo y de la pobreza. El mismo consiste en la transferencia de una determinada cantidad de remuneración para que sea utilizada por el ciudadano en el mercado para la resolución de sus necesidades. En este sentido se diferencia de la transferencia de un bien o servicio, característica de las políticas sociales tradicionales.

Modelos de Políticas sociales de transferencias de ingresos:

1. Modelo Fuerte: Ej: Ingreso Ciudadano

– Individual: se concede a personas y no a flias.

– Universal: para todos los ciudadanos y no contributivo

– Incondicional: es independiente del nivel de ingresos y sin ninguna relación con el mercado asalariado.

– Financiamiento fundamentalmente con impuestos progresivos (ganancias, bs. personales, operaciones financieras)

2. Modelos débiles o parciales: Ej: Asignación Universal por Hijo; Plan Jefes/as de Hogar

– Concede la RB a una parte de los ciudadanos o a la familia

– Casi siempre por un importe menor que el del umbral de la pobreza

– Exigen contraprestación (son condicionadas)

La condicionalidad de las Políticas Sociales

Lo condicional es aquello que está  sujeto a condición o requisito. En tanto la condición  es un  estado, situación especial de una persona. En el ámbito de las Políticas sociales son  condicionadas aquellas que piden algo a cambio por la obtención del beneficio       distintas perspectivas teóricas, éticas y políticas

Tipos de condicionalidades:

La exigencia de una contraprestación laboral: políticas de workfare de Estados Unidos. Ej: Plan Jefes/as de Hogar

La aceptación de actividades alternativas al empleo (actividades comunitarias voluntarias, actividades familiares o reproductivas, acciones de formación o capacitación): políticas de rentas mínimas de inserción de Europa. Ej: Programa “Ellas Hacen”

La demostración de prácticas asociadas al ejercicio de otros derechos como la salud, educación o identidad: una alternativa para los países de América Latina. Ej. Asignación Universal por Hijo

Saludos,

Laura

[1] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de programas sociales focalizados en Argentina: Plan Jefes y Jefas de Hogar desocupados; Programa Familias por la Inclusion Social

[2] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de políticas sociales de transferencias de ingresos en distintos países: work-fare americano ; RMI francés ; Dividendo del Fondo Permanente de Alaska.