Sistematización de Experiencias o Evaluacion orientada al Aprendizaje

 

Estimadas/os, en esta ‘entrada’ al blog de planificación, compartimos los principales conceptos del este interesante enfoque de evaluación orientado al aprendizaje.

Luego de haber realizado una breve introducción a los diferentes tipos de Evaluación de Programas y Proyectos en clases anteriores, en esta ocasión nos concentramos sobre La Sistematización de Experiencias. Como hemos comentado en clase, aún cuando en muchos casos existe mayor ayuda al desarrollo social (esto es, más recursos para programas de desarrollo y políticas sociales, más técnicos e infraestructura, más programas de extensión y transferencia tecnológica) persisten dificultades a la hora de convertir estos esfuerzos en resultados positivos, es decir, en un mayor desarrollo social. Al respecto, destacamos que muchas veces -aún con más recursos- se siguen cometiendo los mismos errores. Esto se debe, en gran medida, a la escasa cultura de evaluación y revisión de la práctica, lo cual nos lleva a persistir en los mismos errores.

Sistematizar, práctica poco frecuente…
Muchas veces existe el mito de que la sistematización es una tarea muy compleja, y que su bibliografía es poco difundida, así como sus metodologías poco claras, costosas o de difícil aplicación. Por otro lado, con frecuencia se piensa -erróneamente- que es necesario contar con especialistas externos, una suerte de ‘sistematozoides’…! Así mismo, mencionamos que una de las razones por las cuales se realizan pocas sistematizaciones es que este enfoque de evaluación suele no estar incluido dentro de la estrategia de aprendizaje institucional. Muchas veces, además, no se comprende la diferencia entre sistematización y evaluación, o se confunde la sistematización con un registro o memoria de la experiencia. Como hay pocas experiencias sistematizadas, y los resultados no siempre son buenos, en muchos casos se menosprecia la utilidad de esta herramienta metodológica.

¿Qué supone una sistematización de experiencias?

grafico 1La sistematización es un proceso de reflexión participativa sobre una experiencia para construir aprendizajes y generar lecciones a partir de ella. Este enfoque busca reconstruir y ordenar la experiencia para interpretarla críticamente y poder explicitar la lógica del proceso vivido, los factores que han intervenido en dicho proceso, cómo se han relacionado entre sí, y por qué lo han hecho de ese modo. Puede abarcar diferentes áreas, por ejemplo, la metodología utilizada, el contexto institucional y socio-histórico, las relaciones entre el agente externo y los pobladores, el proceso organizativo, los obstáculos y facilitadores, y los resultados e impactos de la experiencia.

Existen diferentes formas o métodos para realizar una sistematización. Uno de los más sencillos y claros es el siguiente: La sistematización: una nueva mirada a nuestras prácticas

Dicen que “el que hace, sabe. Pero el que piensa lo que hace, hace mejor”. Acá, la organización chilena Caracol, el apañe de los piños, nos cuenta cómo la sistematización es un aporte a la construcción del movimiento popular. Para comprender un poco más sobre el tema, vale escuchar los siguientes testimonios de la experiencia de sistematización de programas educativos.

¿Cuáles son las preguntas típicas de la sistematización?
Para hacer alusión a las preguntas que pueden orientar una sistematización, presentamos la siguiente gráfica, la cual intenta destacar, a modo de esquema general, los principales interrogantes que hay detrás de una sistematización de experiencias. La gráfica también ilustra las principales características que cruzan transversalmente estas preguntas y la manera de realizarlas durante el proceso de construcción colectiva del conocimiento que supone este enfoque de evaluación.

preguntas y enfasis de la sistematizacion

En tanto proceso dinámico y reflexión crítica, diversos autores señalan que las preguntas principales son:

 ¿Cuál fue la naturaleza del proyecto o experiencia?
 ¿Qué se realizó, cómo, por qué y para quién/es?
 ¿Cómo influyeron las dimensiones culturales, económicas, geográficas, institucionales, políticas y psicosociales en el diseño e implementación del proyecto?
 ¿Qué procesos se dieron durante el proyecto, previstos y no previstos inicialmente?
 ¿Cuáles fueron los resultados del proyecto y cuál el impacto generado por ellos? ¿Cómo y por qué se produjeron?
 ¿Qué problemas se encontraron en el proyecto y cómo se resolvieron?
 ¿Cuáles fueron los factores que facilitaron y/o dificultaron el desarrollo del proyecto?
 ¿Cuál fue la calidad de las relaciones que se dieron entre el(los) facilitador(es) o entidades de apoyo y los beneficiarios o usuarios del proyecto?
 ¿Qué aprendieron los participantes en la experiencia?
 ¿Cómo se produjo el aprendizaje?
 ¿Qué lecciones pueden ser comunicadas y replicadas en otros casos?

Por supuesto, el tipo de pregunta y la mayor diversidad y/o profundidad de las mismas cambiará según sea el propósito de cada experiencia y su respectivo proceso de sistematización. Además, variarán según el momento del ciclo de la sistematización. Buscando clarificar algunas prácticas que parecieran ser similares, presentamos un cuadro con las características principales que diferencian de la Investigación, Evaluación y Sistematización.

Metodología de la sistematización

La sistematización es un proceso, el cual supone el tránsito por diferentes momentos o ejes de análisis, aunque no siempre de forma lineal o secuencial. Estos momentos, aspectos o elementos a ser documentados y analizados durante el proceso de sistematización, constituyen variables que debieran ser observadas en la experiencia a partir de la combinación de diferentes instrumentos de recolección de datos (entrevistas a los responsables del proyecto y población beneficiaria, observación de la operación del proyecto en terreno, análisis de documentos, informes y otras
fuentes de información, etcétera).

El punto de partida es la selección de la experiencia o proyecto que se desea sistematizar.

Este primer momento se lo conoce como identificación o construcción del objemomentosto de conocimiento, y el principal propósito del mismo es definir el alcance de la experiencia, los aspectos o ejes que sobre los que se desea generar lecciones y aprendizaje.
El segundo momento consiste en la identificación de los actores claves o de relevancia para la experiencia, priorizando todos aquellas personas o instituciones que se involucraron de una u otra forma en el proceso o intervención.
El tercer momento tiene que ver con la descripción y análisis de la situación inicial y el contexto donde se desarrolló la experiencia.
En el cuarto momento, la sistematización se concentra en la recuperación de lo que fueron los principales objetivos y propósitos de la experiencia (explícitos e implícitos) y la descripción y análisis de la intervención.
El quinto momento de este proceso, refiere a la descripción de los resultados e impacto del proyecto, si los hubiere, o –dicho en otros términos- el análisis de la situación final o la situación al momento de realizar la sistematización.
Finalmente, en el sexto momento, la sistematización se concentra en lo que podría denominarse la producción de conocimiento, o la síntesis de lo que fueron las lecciones y aprendizajes fruto de la intervención.

Para profundizar sobre los momentos, pueden revisar “¿Cómo aprender de la Práctica?, un trabajo algo viejito, pero vigente; o bien, “la sistematización, una mirada a nuestras prácticas“, otro de los clásicos en la materia. Como vemos, la sistematización es, de alguna manera, el arte de hacerse y hacerle preguntas a un proyecto o experiencia… Para ello debemos estar abiertos a lo inesperado, ser críticos y autocríticos, estar dispuestos a preguntas incómodas y respuestas incluso más incómodas… Como suele decirse, para aprender de la experiencia nada mejor que cuestionarse y preguntarse sobre ella… Una buena pregunta es mejor que muchas respuestas equivocadas, no?

Para profundizar y ver ejemplos, pueden visitar la página del Curso Libre de Sistematización de Experiencias que damos cada dos años en la Facultad. En la sección ‘bibliografía básica’ encontrarán un apartado con manuales sobre este enfoque de evaluación y otro apartado con ‘experiencias de sistematización’. En el primero podrán abordar diferentes cuestiones conceptuales y metodológicas, mientras que en el segundo encontrarán una lista de informes de diferentes experiencias sistematizadas. Para quienes quieren conocer la sistematización de experiencias cercanas a nuestra provincia, les sugiero leer el informe La Dimensión Humana de la Conservación, el que presenta un caso comparado de San Juan y Córdoba con proyectos de desarrollo sustentable en comunidades aledañas al Parque Nacional San Guillermo en el departamento Iglesia. Fruto de este trabajo se editó un video, el que denominamos Gente de Tierras Altas, y que refleja los aprendizajes de la experiencia así como los valores de este tipo de intervención (ver debajo)

Espero les haya servido esta clase.  Saludos cordiales!

El equipo cátedra!

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Seguimiento y Evaluación de Resultados e Impacto

 

Hola, qué tal?

En la clase de hoy se continuó desarrollando la Unidad IV de la materia. En esta ocasión se profundizó sobre criterios de Evaluación y los siguientes tres tipos de evaluación: SEGUIMIENTO, EVALUACIÓN DE RESULTADOS Y EVALUACIÓN DE IMPACTO.

Luego de un repaso sobre los elementos claves que forman parte de una intervención planificada, y los conceptos generales de evaluación (temas ya desarrollados en clases anteriores), se introdujo y desarrolló el tema de los criterios y variables típicos de una evaluación.

Criterios de Evaluación e indicadores de Evaluación

Estos criterios, como señalamos en clase, responden a diferentes puntos de vista o variables sobre las que se puede tener interés a la hora de evaluar una intervención. La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) ha formalizado 5 criterios que hoy son de uso común a nivel internacional y siempre pueden ser usados como un punto de partida, aun cuando se decida enfocar la evaluación hacia criterios más específicos. En muchos organismos internacionales, cada evaluación debe hacer referencia a los cinco criterios, pero también es posible priorizar solamente los particulares, según lo que sirva al propósito de la evaluación en curso. Los cinco criterios de la OCDE son: Pertinencia, Eficacia, Impacto, Eficiencia y Sostenibilidad. La figura sintetiza a qué refiere cada uno de ellos.

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Pero, más allá del criterio, interesa pensar en el tipo de preguntas que le hacemos a la intervención (programa o proyecto) cuando abordamos cada criterio. A modo de ejemplo, acá van las principales preguntas para cada criterio o variable a estudiar.

Cuando queremos analizar la pertinencia de una intervención, podemos preguntar:

  • ¿En qué medida resulta adecuada la intervención para contribuir a la solución del problema central hacia el cual se dirige esa  intervención?
  • ¿En qué medida existe un consenso social (población objetivo, otros involucrados) respecto a los objetivos de la intervención?
  • ¿En qué medida existe una coherencia entre los objetivos de la intervención y la política del país o es que se presentan contradicciones?
  • ¿Los bienes y los servicios son accesibles de igual manera para toda la población beneficiaria (accesibilidad) o se observan patrones de exclusión?
  • ¿En qué medida la intervención contribuye a temas transversales definidos por parte del gobierno (por ejemplo Igualdad de género, sostenibilidad ecológica)?

Cuando queremos analizar la eficacia de una intervención, podemos preguntar:

  • ¿Qué cobertura (propuesta vs. alcanzada) ha logrado la intervención? ( relación entre el tamaño de la población objetivo y la población efectivamente beneficiada).
  • ¿Hasta qué punto los resultados alcanzados coinciden con las metas propuestas?
  • ¿Cuáles son los factores centrales que determinan el logro o no logro de los objetivos?
  • ¿Qué involucrados han contribuido en el logro de los resultados?
  • ¿Qué resultados no planeados, positivos o negativos, se han presentado? ¿Cómo se valoran dichos resultados en términos del éxito de la intervención?

Cuando queremos analizar la eficiencia de una intervención, podemos preguntar:

  • ¿Quién aplica qué recursos (humanos, financieros, otros) para la implementación de la intervención?
  • ¿En qué medida es adecuada la relación entre los recursos aplicados y los resultados alcanzados?
  • ¿Qué soluciones alternativas existen / hubieran existido para perseguir el mismo objetivo general?
  • ¿Se ha elegido la solución más apropiada en términos de eficiencia?
  • ¿En qué medida los recursos se han aplicado de una manera que ha maximizado los resultados obtenidos?

Cuando queremos analizar el  impacto de una intervención, podemos preguntar:

  • ¿Qué cambios (positivos o negativos) se observan a nivel de los resultados indirectos, por ejemplo, en la población objetivo, el entorno sectorial?
  • ¿Qué efectos tuvieron los resultados del proyecto?
  • ¿Cuáles de estos cambios pueden atribuirse (de manera plausible o metodológicamente confiable) a la intervención?
  • ¿En qué medida contribuye el programa a logros superiores de la política del país o de la comunidad internacional (por ejemplo Objetivos del Milenio)?

Cuando queremos analizar la sostenibilidad de una intervención, podemos preguntar:

  • ¿Qué resultados obtenidos van a perdurar más allá del final de la intervención?
  • ¿Cómo se valora la sostenibilidad en sus cuatro dimensiones (social, política, económica, ambiental)?
  • ¿Qué factores fomentan o amenazan la sostenibilidad?
  • ¿Qué instrumentos, métodos o conceptos se usan con el  fin de asegurar la sostenibilidad?

Además de los criterios anteriores, es importante prestar atención al tema de indicadores. Los indicadores nos ayudan a responder a la pregunta ¿cómo sabemos que los objetivos fueron o están siendo alcanzados?

indicadoresEste tema ya lo hemos desarrollado cuando analizamos el Enfoque del Marco Lógico, en el momento de formulación o diseño de un proyecto o programa. Acá adquieren relevancia, en tanto a través de ellos podremos observar el desempeño y los resultados de nuestra intervención. Sólo a modo de repaso, vale señalar que los indicadores son un medio de información específico que ofrece evidencia objetiva acerca de los logros de una intervención planeada. Ellos sirven para verificar si se están originando los cambios previstos tanto en cantidad como calidad para cada uno de los niveles de la intervención (productos, resultados, impacto).

Los indicadores, vistos desde la evaluación, son un medio para medir hechos en comparación con lo planificado en términos de calidad, cantidad y puntualidad. Deben ofrecer una evidencia objetiva (verificada independientemente) sobre el desempeño de una intervención. En términos generales, podríamos clasificar los indicadores en tres grandes grupos: (a) indicadores de realización o desempeño, (b) indicadores de resultados, y (c) indicadores de impacto (ver imagen).

Existe una gran variedad de indicadores. Hay indicadores cuantitativos (medido y contados), cualitativos (sentimientos, percepciones, juicios de valor), directos (por ejemplo, el porcentaje de empleo o el nivel de ingreso) e indirectos o proxi (medida que se obtiene a partir de varios indicadores, por ejemplo la cohesión grupal). La selección de uno u otro dependerá de los criterios y variables sobre los que pondremos énfasis en la evaluación que nos toque realizar, pero también sobre el tipo de intervención (programa o proyecto) y el momento en que realicemos la evaluación. A la hora de definir indicadores, podemos realizar preguntas como: ¿cómo sabremos (o demostraremos a otros) que los cambios anunciados en los resultados se han alcanzado satisfactoriamente?, ¿quién cambió como consecuencia de los resultados de las actividades del proyecto? y ¿qué cambió a causa del proyecto?. Para elegir buenos indicadores es necesario tener en cuenta, entre otros, los siguiente aspectos: (a) que sean ‘medibles’, (b) que sean ‘relevantes’ para los productos y objetivos identificados, (c) que sean suficientemente ‘específicos’ para cada nivel de resultados, y (d) que existan datos e información disponible a costos y esfuerzo razonable.

Una experiencia para ponerle algo de ‘realidad’ a los conceptos.

Una vez desarrollos los criterios de evaluación e indicadores, presentamos el caso ‘AGUA EN ARROYO BLANCO’ de Rivera, Uruguay. Se trata de una iniciativa de la repartición de Agricultura y Ganadería de Uruguay, la cual decide flexibilizar sus prioridades institucionales para atender necesidades centrales y sentidas por los pobladores de una comunidad rural del vecino país. La experiencia narra la historia y el desarrollo organizativo de una comunidad rural para acceder a una necesidad básica como es el agua potable, destacando todo el proceso de intervención (pasado, presente y perspectivas futuras de la comunidad). Es un caso interesante para identificar elementos básicos de un proyecto, así como el alcance y limitaciones de este tipo de intervención.

sin-titulo-2En esta ocasión utilizamos el caso para ejemplificar la ‘mirada’ particular que los tres tipos de evaluación (desarrollados más adelante) podrían tener sobre una misma experiencia. Una vez compartido el caso, comenzamos con el desarrollo conceptual de los tres tipos de evaluación analizados en esta clase.

Pero, volviendo al tema de los tipos de evaluación, vale recordar que mientras algunos de los enfoques se orientan hacia los resultados (en sus diferentes niveles de cambio) otros ponen énfasis en el proceso. Los primeros se ubican en el grupo conocido como evaluación sumativa, aquellas evaluaciones que se concentran sobre distintos aspectos y niveles de los resultados esperados o alcanzados por una intervención. Las evaluaciones de tipo sumativa tienen como finalidad comprobar si se han alcanzado los diferentes niveles de cambio, o si se han efectuado beneficios para la población objetivo y otros impactos deseados o no deseados. Este tipo de evaluaciones está principalmente destinado a quienes toman decisiones. En esta materia analizaremos tres enfoques de evaluación del tipo sumativa: el seguimiento o evaluación durante, la evaluación de resultados y la evaluación de impacto.

En la mayoría de los enfoques de evaluación orientada por resultados, como hemos visto, el énfasis central es la medición de los resultados e impacto del proyecto. Ahí, lo esencial de la evaluación es la valorización de las acciones emprendidas en una práctica, como el cumplimiento de metas y objetivos, la relación costo-beneficio en el uso de los fondos, la adecuación de los métodos a los objetivos, etcétera.

Otros enfoques de evaluación, como la sistematización de experiencias que veremos en una próxima clase, se orientan al aprendizaje y se conocen como evaluaciones de tipo formativas. Ellos pueden incluir elementos como ‘resultados’, ‘desempeño’ e ‘impacto’, pero lo esencial es su intento por captar el desarrollo de la experiencia. En estos enfoques, como la sistematización, interesa principalmente la comprensión de los procesos que se desarrollan en un determinado contexto para poder mejorar su implementación y rescatar los aprendizajes. A los efectos de resaltar lo específico de cada tipo de evaluación, y comprender cuáles son los tipos de evaluación de grupo sumativa que veremos en la materia, presentamos una figura que re-edita la gráfica de una intervención básica. En este caso incluimos ahí los diferentes tipos de evaluación y cómo cada uno de ellos pone una singular atención sobre diferentes aspectos de la intervención. Vale destacar que este gráfico no pretende ser exhaustivo, sino -simplemente- marcar, a modo de ‘trazo grueso`, las principales diferencias entre los abordajes que se pueden realizar sobre una experiencia (proyecto, programa o política).

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Ahora sí, hechas estas aclaraciones, nos concentramos en los principales aspectos de cada tipo de evaluación.

Evaluación Durante, Seguimiento o Monitoreo.

image001Continuando con la clase, desarrollamos primero este tipo de evaluación, conocida  como seguimiento, monitoreo o evaluación durante.  Comenzamos explicando que este tipo de evaluación consiste en “un proceso continuo y sistemático de recolección, análisis y uso de información sobre la ejecución del plan de trabajo para la toma de decisiones que permitan realizar ajustes y contribuya al logro de los objetivos priorizados” (Tapella, 2011).

Luego de ofrecer algunos elementos conceptuales, se enfatizó sobre el ‘por qué’ de este tipo de evaluación, destacando que el seguimiento:

  • permite tomar decisiones oportunas y fundamentadas para redireccionar o reprogramar las acciones, resignar recursos, modificar estrategias para alcanzar más y mejores logros;
  • permite saber si las metodologías de trabajo y las actividades son las adecuadas y si su implementación se desarrolla según lo esperado;
  • en escenarios sociales y culturales como los actuales, caracterizados por la alta incertidumbre y rápida velocidad de los cambios, el seguimiento nos permite estar alerta de los posibles riegos y/o problemas para evitar efectos negativos en la ejecución;
  • porque proporciona la información en tiempo real, necesaria para la gestión y sirve de insumos fundamentales para evaluaciones de resultados, impacto y sistematización.

El seguimiento abarca el uso de información sobre la marcha de un proyecto o programa. Se trata de rastrear la implementación, progreso, productos y resultados parciales de una intervención. El seguimiento se propone generar información oportuna para tomar decisiones o realizar ajustes respecto del plan original. Este tipo de evaluación focaliza en recursos, actividades, productos y resultados parciales, y sirve también para motivar a los actores claves a continuar la ejecución y reorientar el proyecto hacia los objetivos primariamente establecidos.

preguntas de seguimientoEl seguimiento de proyectos de pequeña escala o escala local debe prestar especial atención a: (1) las actividades principales y sus productos/resultados (indicadores), (2) comparar constantemente lo planeado con lo realizado, (c) el contexto y los supuestos sobre los que se basa el plan de trabajo, y (d) los recursos previstos para ser usados por el proyecto.

Como todo tipo de evaluación, el seguimiento implica realizar preguntas sobre la marcha de un proyecto o programa. ¿Tenemos suficientemente claro hacia dónde va nuestra intervención?, ¿El objetivo del plan de trabajo describe los cambios que se esperan alcanzar?, ¿Tenemos ‘hitos’, ‘indicadores de camino’ y ‘metas intermedias’ para reconocer la ‘trayectoria de nuestra intervención’?, ¿Quién los ha establecido?, ¿Intercambiamos opiniones sobre los indicadores elegidos, sobre si son adecuados o no? Estos tipos de preguntas son básicas e iniciales, aunque las mismas pueden ser complementadas con las preguntas que figuran en la siguiente gráfica.

Finalmente, se hizo referencia sobre aquellos aspectos que se deben tener en cuenta en cuanto la socialización de los hallazgos evaluativo. Se destacó que en todo tipo de evaluación, en cualquier momento que se realice, se deben efectuar socializaciones (devoluciones) apropiadas y oportunas a los interesados. Son las personas que están en terreno, donde tienen lugar las acciones, quienes primordialmente deben recibir tales devoluciones y tener la oportunidad de criticarlas y corregirlas. Los informes de seguimiento deben ser comprensibles para todos los involucrados y tener en claro que el hecho de brindar información garantiza  la transparencia de la gestión. Además, estos informes son la base para el aprendizaje organizacional y  la mejora institucional y social de quienes se desempeñan en este tipo de intervenciones.

Para profundizar sobre este tipo de evaluación y prepararse para el examen final, es necesario acceder a la bibliografía básica sobre el tema. Para acceder a conceptos prácticos y simples, revisen esta guía. Para profundizar sobre el diseño de un sistema de seguimiento de proyectos pueden acceder a este manual. Para profundizar sobre instrumentos, métodos y enfoques diversos de seguimiento y evaluación, acceder a este manual.  Para comprender la dimensión participativa del seguimiento, acceda a este documento.

Evaluación de Resultados e Impacto.

Estos dos tipos de evaluación, sobre los que suele haber confusión, se ubican luego de la ejecución de un programa o proyecto. Por ellos se los conoce también como Evaluación Ex – Post.  Aunque vale destacar que hay muchos otros tipos de evaluación ex – post, una de ellas la sistematización de experiencias, que veremos más adelante en la materia. Como decíamos, tanto la evaluación de resultados como de impacto, son realizadas una vez que el proyecto ha concluido su ejecución.

La evaluación de resultados tiene la finalidad de realizar un análisis valorativo del proyecto para determinar la medida en que el mismo alcanza sus objetivos, particularmente los cambios de segundo nivel, que son responsabilidad directa del proyecto.

La evaluación de resultados tiene, por lo general, dos dimensiones, el análisis de la efectividad y el análisis de la eficiencia. El análisis de la efectividad, muchas veces usado como sinónimo de eficacia, mide el grado en que los resultados han sido alcanzados, es decir, en qué medida un proyecto o plan de trabajo alcanza sus objetivos en un período determinado, independientemente de los costos que ello implique. Se concentra principalmente sobre el análisis de los productos y resultados alcanzados comparados con los objetivos y metas expresados en el diseño del proyecto/programa. Por su parte, el análisis de la eficiencia procura determinar de qué manera un proyecto hace uso de los medios disponibles, cómo se realizan las actividades y de qué modo se alcanzan los resultados previstos. La eficiencia valora la forma en la que se utilizan los recursos que se consumen durante la ejecución, procurando así medir el rendimiento del proceso de ejecución. Se concentra principalmente sobre el análisis de las actividades y sus costos y los productos y resultados del proyecto.

L evaluación de impacto, por su parte, presta especial atención al cambio en la vida de las poblaciones como consecuencia de los resultados de una intervención. Es decir, analiza los efectos que los resultados del proyecto o plan de trabajo han generado respecto de la situación inicial. Estos cambios pueden ser positivos o negativos, deliberados o involuntarios, directos o indirectos, esperados o inesperados. Este tipo de evaluación compara principalmente la situación inicial (sin intervención) y la situación final (luego de un tiempo de finalizado el proyecto/programa).

La evaluación de impacto, según la define la OCDE, se concentra sobre “los efectos a largo plazo, positivos y negativos, primarios y secundarios, producidos por una intervención de desarrollo, sean directos o indirectos, esperados o no. Estos efectos pueden ser económicos, socioculturales, institucionales, ambientales o de otro tipo” (OECD, 2002). Acá, en lugar de comparar los objetivos y los resultados de un proyecto o programa, se presta especial atención al cambio en la vida de las poblaciones como consecuencia de los resultados de una intervención. Es decir, analiza los efectos que los resultados del proyecto o plan de trabajo han generado respecto de la situación inicial. Como se evidencia en la imagen, estos dos tipos de evaluación tienen en común el momento en tanto ambas son evaluaciones ex – post. Ambas se concentran sobre lo que podríamos llamar el “para qué” de una intervención planificada.

EVALUACION RESULTADO E IMPACTO

Entonces, ¿qué debiéramos incluir en una “evaluación de resultados e impacto rigurosa”?

sin-titulo-4Tomando la gráfica anterior, podríamos decir que, en torno a los resultados, una evaluación debiera preguntarse principalmente en torno a la relación causa-efecto directa entre un producto (o un limitado número de productos) y un resultado que puede ser medido al final de proyecto. Esto es, encontrar una atribución clara entre las acciones y los resultados. En torno al impacto, una evaluación debiera preguntarse sobre los cambios en el más alto nivel, esto es indicadores sobre mejoras sostenidas en la calidad de vida de la gente (por ejemplo los Objetivos de Desarrollo del Milenio). En la gráfica se ilustra el énfasis de cada tipo de evaluación (resultados e impacto) según el tipo de preguntas que pretende resolver.

Si bien parece relativamente simple, este tema de evaluación suele prestarse a confusión. Muchos confunden evaluación de resultados con evaluación de impacto, y cuáles son sus particulares miradas respecto de una intervención. Recomendamos revisar diferentes documentos disponibles en la biblioteca virtual de la materia para la Unidad IV. Estos documentos, entre otros, les permitirá comprender con más precisión de qué se trata cada tipo de evaluación, a saber: (a) Diseño del sistema de seguimiento y evaluación de los proyectos (b) Términos clave sobre seguimiento y evaluación de proyectos, (c) Manual de evaluación de impacto de programas y proyectos, y (d) Los Estudios de Base o Línea de Base. Para ejemplificar y profundizar, revisar otros materiales de la biblioteca o consultar al equipo cátedra.

Saludos cordiales,

El equipo de planificación.

 

 

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Evaluación Ex-ante: Análisis de factibilidades

Hola!

En la primera parte de la clase de hoy Alejandra y Vanesa explicaron las consignas del práctico del lunes 17, repasando las consignas y respondiendo dudas. En la segunda parte de la clase de analizamos el último tema de la Unidad III: EVALUACIÓN EX ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO

Como se mencionó en clase, los proyectos constituyen herramientas útiles que permiten organizar una secuencia de actividades, articulándolas en forma lógica para alcanzar objetivos previamente determinados. Con la intención de disminuir el riesgo de fracaso de un proyecto, se realiza el análisis este tipo de evaluación o análisis de factibilidades.

Este es un momento clave para el éxito de un proyecto, ya que permite identificar la existencia de posibles factores que podrían obstaculizar el logro de los objetivos. La evaluación ex ante o análisis de factibilidad tiene la finalidad de analizar la coherencia lógica del proyecto, sus debilidades y vacíos antes de poner en marcha el mismo.

Este tipo de evaluación también permite justificar la aceptación del proyecto cuando el mismo brinda las mayores garantías posibles de éxito, o modificar el mismo enviándolo a reformular en caso de que algunos de los aspectos no estén suficientemente claros o no garanticen el alcance de los objetivos.

También es posible que determinados proyecto sean totalmente rechazados cuando no hay posibilidad alguna de reformulación.

En este momento se analiza la viabilidad del proyecto desde el punto de vista social y cultural, técnico, económico, financiero, organizacional, institucional y ambiental, entre otros aspectos…

Diapositiva5Diapositiva6  Diapositiva7 Diapositiva8 Diapositiva9

 

Este tema es central en el estudio de la materia, por lo que recomendamos leer el trabajo ¿por qué fracasan los proyectos?, disponible en la biblioteca virtual del blog. Por tratarse de un tipo de evaluación, este tema se profundiza en la Unidad IV, dedicada exclusivamente a seguimiento, evaluación y sistematización de experiencias.

 

El equipo cátedra

 

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Unidad III: ¿Qué es un proyecto? Momentos del ciclo de vida de los proyectos

Buenos días!

En la clase de ayer comenzamos con el desarrollo de la Unidad III, cuyos temas centrales tienen que ver con los proyectos sociales y micro proyectos de desarrollo, y el ciclo de vida de los proyectos. 

En primer lugar, presentamos la unidad y su importancia en el programa de estudio.Se indicó la bibliografía básica para profundizar los contenidos, que podrán encontrarla en Biblioteca Digital, Unidad III.

Como punto de partida, se tomó en cuenta el modelo instaurado desde la década del ’90, y hasta cierto punto vigente en el contexto actual, por el cual se desarrollan cierto tipo de programas y proyectos, donde una buena parte de los recursos destinados por las políticas sociales se asignan por la vía de fondos ‘concursables’. En este contexto, contar con ‘buenos’ proyectos se convierte en la condición necesaria para acceder a los recursos. La realidad de muchos municipios pobres de nuestros país y región nos muestra que la limitada capacidad técnica y de gestión de los mismos, los deja -muchas veces- marginados de participar de los programas o acceder a dichos recursos.

Por lo tanto, esta unidad pone el énfasis en la capacidad para formular proyectos sociales y/o microproyectos de desarrollo, resaltando la importancia del vínculo entre teoría y práctica. Es decir, proyectos localizados a nivel territorial que suponen la definición clara de los objetivos y metas, definición de estrategias y procedimientos para lograr tales metas y objetivos, definición de los plazos de ejecución, etc. Se pretende que comprendan la necesidad de conocer sobre gestión y administración de proyectos, desde sus variables financieras y presupuestarias hasta aspectos tales como la coordinación de equipos de trabajo y recursos humanos. Como así también, se prioriza la necesaria búsqueda y permanente optimización de los proyectos, comprendiendo las nociones de eficacia en las acciones y eficiencia en el uso de los recursos, tanto humanos y físicos como financieros para una mejor instrumentación de proyectos y programas sociales. En esta unidad también se introduce a diferentes tipos de evaluación, resaltando con especial énfasis la evaluación de factibilidades o evaluación ex ante.

¿Qué es un proyecto?

Luego de esta introducción discutimos en clase sobre el concepto de “proyecto”, y –con el aporte de todos/as- construimos una suerte de definición. Revisamos también otras definiciones. En términos generales acordamos que “un proyecto es un conjunto de actividades interrelacionadas de manera lógica, ordenadas en un tiempo y un espacio determinado, y orientadas a solucionar un problema y/ o alcanzar uno o varios objetivos, haciendo uso para ello de múltiples recursos (humanos, técnicos, materiales, financieros, naturales, etc)”. Destacamos que pueden existir muchas definiciones y conceptos, pero lo básico es tener en cuenta los elementos principales que conforman un proyecto. Al respecto, desarrollamos brevemente cada uno.

Objetivo General. También llamado ´Impacto´. Refiere a grandes transformaciones, cambios a largo plazo, al que nuestra intervención contribuye pero no es enteramente responsable. Dicho de otra manera, representa una situación ideal en el futuro. Puede también referir a cambios no intencionados, positivos o negativos, esperados o no en la zona respecto de la situación inicial. Vale destacar que el ‘impacto’ refiere a cambios de “conjunto” que puede ser atribuidos a los resultados y productos de la intervención. No son, como se dijo, de total y única responsabilidad de la intervención.

Propósito del Proyecto u Objetivo Inmediato. Responden a los objetivos específicos de un proyecto y suelen ser expresados en tiempo pasado, como “ha mejorado”, “ha fortalecido” o “incrementado”, etc. Los resultados son una declaración de efectos deseados u objetivos, por tanto debiera evitarse frases como ‘asistir’, ‘apoyar’, ‘desarrollar’, ‘monitorear’, ‘identificar’, ‘supervisar’ o ‘preparar X o Y’, las que refieren a acciones/actividades y no a logros. Tampoco es necesario describir cómo se logrará, es decir, frases como “mejorada a través de” o “apoyada por medio de”, las que refieren a acciones o estrategias de una intervención. Es muy importante que los resultados, u objetivos si es que se lo expresa de esa manera, sean específicos (describir una condición futura clara), medibles (cualitativa o cuantitativamente), asequibles (al alcance de la intervención), pertinentes (en función de la situación y el programa), limitados en el tiempo (hay una fecha para alcanzarlos). Un buen objetivo debe ser orientado al impacto, medible, limitado en tiempo, concreto y práctico. Los objetivos pueden ser jerarquizados en dos o más niveles

Productos. Estos son el efecto más inmediato de las actividades y deben contribuir al logro de los resultados. Algunas preguntas clave ayudan a formular o definir los productos: ¿son alcanzables y están bajo nuestro control directo?, ¿hay una relación causa-efecto adecuada?, ¿necesitamos algún otro producto adicional para lograr el resultado?. También, como los resultados, los productos deben ser específicos, medibles, asequibles, pertinentes y estar acotados a un tiempo determinado.

Actividades. Las actividades describen las acciones que se necesitan para obtener los productos planteados. Normalmente, muchas actividades conducen a un producto. Por ejemplo: coordinación, asistencia técnica, reuniones informativas, capacitación, gestión de recursos, difusión, etc. Para facilitar la tarea de definir las actividades de un proyecto, sirven de ayuda las siguientes preguntas: ¿qué acciones necesitamos para obtener ese producto?, ¿conseguirán las diversas acciones combinadas asegurar que se tenga el producto?, ¿qué recursos (insumos) se necesitan para emprender estas actividades?, ¿cuánto tiempo?, ¿quiénes participarán?. Vale destacar que las actividades se expresan con una verbo y describen una acción, la cual debiera ser lo más concreta posible.

Insumos o Recursos.  Quizás es este uno de los elementos más sencillos de caracterizar, aunque el más difícil de conseguir y asegurar su presencia en todo el ciclo de vida de un proyecto. Los insumos son esencialmente lo que debe existir o en lo que hay que invertir para llevar a cabo las actividades. Incluyen el tiempo del personal, las partes interesadas y voluntarios, el dinero, los consultores, los equipamientos, la tecnología y los materiales.

Actores Primarios o Beneficiarios. Individuos, grupos u organizaciones que se benefician directa o indirectamente con la intervención (programa o proyecto específico de desarrollo local). Beneficiarios directos: son aquéllos que participarán directamente en el proyecto, y por consiguiente, se beneficiarán de su implementación. Así, las personas que estarán empleadas en el proyecto, que los suplen con materia prima u otros bienes y servicios, o que usarán de alguna manera el producto del proyecto, se pueden categorizar como beneficiarios directos. Beneficiarios indirectos: son, con frecuencia pero no siempre, las personas que viven al interior de la zona de influencia del proyecto.

Actores Sociales Relevantes. Una agencia, organización, grupo o individuo que tiene un interés directo o indirecto en el proyecto o programa, o que afecta, o es afectado, positiva o negativamente por la implementación o los resultados del mismo.

Expresiones de Planificación. Se planteó que los proyectos surgen y se manfiestan en el marco de niveles de intervención superiores, como el de un programa; éste, a su vez, responde a los fines de un plan, el cual se identifica con algún tipo específico de política gubernamental. Se ejemplificó con el Programa Ellas Hacen, del cual derivan diferentes proyectos de capacitación destinado a las mujeres y proyectos productivos de desarrollo social vinculados al Programa Pro Huerta. Aquí es posible evidenciar la Apertura Programática que propone el enfoque de panificación estratégica visto en la Unidad I.

Tipos de proyectos

Luego de haber tratado el concepto de proyectos y analizado los principales elementos presentes en un proyecto, presentamos una simple y para nada exhaustiva tipología de proyectos. En tanto existen diferentes formas de clasificar y cada autor tiene su propio esquema, acá simplemente destacamos grandes diferencias en una tipología sencilla, a saber:

– Según el tipo de Inversión, los proyectos pueden ser públicos, privados o mixtos

– Según el sector económico en el que se desarrolle, los proyectos pueden ser agrícolas, industriales, energéticos, de transporte, de comunicaciones, etc.

– Según el destino de la inversión, podemos hablar de proyectos de infraestructura, producción, servicios, etc.

– Según la magnitud del proyecto, podemos hablar de megaproyectos, grandes infraestructuras, desarrollo rural integrado, inversión a escala local, etc.

– En el campo del desarrollo social, que es el escenario donde más comúnmente se desempeñan los trabajadores sociales, identificamos dos grandes tipos de proyectos: (a) los proyectos sociales o asistenciales, materializados a través de acciones, bienes o servicios tendientes a satisfacer necesidades urgentes o primarias de pobladores en condición de pobreza, como comedores infantiles, vivienda social, educación, salud, agua potable, etc.; y (b) micro-proyectos productivos o de desarrollo, los que son materializados a través de pequeños emprendimientos generadores de ingresos, proyectos asociativos, redes o cadenas de comercialización a escala local, proyectos de microcrédito o microfinanzas, cooperativas, y otras iniciativas dentro del modelo de economía social o economía informal.

En un segundo momento de la clase desarrollamos los momentos del Ciclo de vida del proyecto. Como hemos visto cuando desarrollamos el tema sobre principios que guían una intervención planificada, la gestión de proyectos se resiste a entender la vida de un proyecto como un proceso lineal pautado en etapas rígidas. Por ello se habla de ciclo de vida.

El ciclo de vida de un proyecto es el conjunto de momentos por los que atraviesa un proyecto desde la idea inicial hasta la ejecución y evaluación final. Los momentos están íntimamente vinculados y articulados entre si; y –aún cuando el proceso sigue una progresión lógica- no se trata de un proceso lineal en un solo sentido. Por el contrario, es común el retorno a momentos previos mientras el proceso se hace más detallado. El ciclo de vida de un proyecto supone un proceso iterativo… O, dicho de otra manera,  es un procesos donde hay repetición de algunos momentos, pero repetición incremental, es decir, se profundiza, se redefine, se mejora, se reformula al volver una y otra vez a cada momento.

Existen diferentes formas de pensar el ciclo. Algunos autores identifican más momentos que otros, ya sea el nivel de detalle o tipo de programa que apoya el proyecto. No obstante, como criterio común, hay que asumir que a medida que se avanza en el ciclo se analizan los diferentes asuntos con distintos niveles de detalle. Para ver diferentes conceptos y maneras de entender el ciclo de vida de un proyecto, véase la Guía de Conceptos Clave en Seguimiento y Evaluación de proyectos en la sección correspondiente. En este caso, como se ve en la imagen, pensamos en el ciclo como un conjunto de cinco momentos básicos.

Al iniciar una intervención planificada, basada en la gestión de proyectos, es necesario tener claridad en los propósitos de la intervención, los grandes cambios que se desean lograr, la intencionalidad en términos de desarrollo. Al mismo tiempo, es imprescindible identificar y acordar (o ‘negociar’) los principales objetivos y prioridades de la institución o agencias que apoyan la intervención. Es fundamental también ‘capitalizar’ o aprovechar las lecciones aprendidas de experiencias pasadas.

A continuación introducimos brevemente los diferentes momentos, para luego profundizar en ellos ya sea en esta unidad como en la unidad IV sobre Evaluación.

El análisis de situación, señalamos, tiene como propósito central conocer y comprender el estado y condiciones en la zona del proyecto, incluyendo las tendencias y respuestas de la gente o potenciales beneficiarios fueron dando al o los problemas priorizados, es decir, su propias estrategias frente a la situación. También acá se identifican los asuntos o temas significativos que influencian a la gente y el contexto local, y –por supuesto- como toda etapa inicial en una intervención, se identifican los principales actores sociales directos (pobladores a beneficiar y organizaciones involucradas) como indirectos (otras instituciones, empresas, partidos políticos, etc. ).

La identificación del problema y diseño del proyecto es un momento proyectivo, donde se identifican y priorizan las principales ideas y actividades a realizar. Estas ideas se plasman en un plan operativo, formulario o documento del proyecto. Es común acá la utilización de los llamados modelos lógicos, los que obligan a diseñar el proyecto utilizando enfoques tales como la teoría del cambio, la cadena de resultados o el marco lógico.

La evaluación ex ante o análisis de factibilidad para la aprobación y financiamiento del proyecto es una paso clave en el ciclo. Este momento consiste en el análisis de la relevancia, factibilidad, oportunidad y potencial sostenibilidad del proyecto. Es un momento de revisión crítica que busca justificar la aceptación o rechazo de la iniciativa. Fruto de este momento, el proyecto puede volver a sus inicios, para ser reformulado, en caso de que en su actual estado el mismo no sea viable, o bien ser aprobado y financiado, iniciando de inmediato su ejecución.

La implementación, también llamada operación o ejecución, refiere a la puesta en marca de las principales acciones del proyecto. Acá es cuando se desarrollan las actividades previstas tendientes a producir los cambios centrales de la iniciativa. Esta etapa está guiada por el plan operativo de trabajo, y suele estar basada en la tabla de actividades de la Matriz Lógica (ML) del proyecto. Si bien durante todo el proceso es importante, es en este momento cuando mayor énfasis adquiere la realización del monitoreo, seguimiento o evaluación concurrente del proyecto.

La evaluación ex post evaluación final es un momento de análisis sistemático y objetivo de la relevancia, oportunidad, efectividad, eficiencia, impacto y sostenibilidad del proyecto en el contexto donde se desarrolló y según sus propósitos y finalidad. Como veremos, existen diferentes tipos de evaluación final (resultados, impacto y de procesos, entre otras), las que analizaremos en detalle en la Unidad IV.

Luego de introducir los principales momentos del ciclo, los que vamos a analizar con más profundidad a continuación, destacamos el rol que le cabe al agente externo, en este caso un trabajador social, en los diferentes momentos del ciclo. Al respecto, señalamos que durante los dos primeros momentos, el agente externo tiene una función principalmente de animador y promotor, asesorando para identificar correctamente los problemas a enfrentar con el proyecto y orientando en la formulación del mismo. Luego, en la evaluación ex ante, el agente externo torna hacia una función crítica, de revisión, adoptando un rol de ‘abogado del diablo’, cuya finalidad es poner a prueba el proyecto antes de comenzar su ejecución. Finalmente, una vez que el proyecto fue aprobado y comenzó su ejecución, el agente externo apoya ese proceso, para lo cual es imprescindible un claro compromiso con la gestión del mismo.

¿En qué consiste y qué se espera de cada momento? profundicemos un poco más!

1. ANÁLISIS DE SITUACIÓN O DIAGNÓSTICO.

Como dijimos, el análisis de situación o diagnóstico es un proceso de búsqueda, recolección, selección, ordenamiento, valoración, análisis e interpretación de información que nos permite conocer y comprender la realidad donde queremos intervenir, o algunos aspectos de ella, para sustentar la intervención en esa realidad. También nos permite valorar críticamente lo que diferentes actores sociales, organizaciones y empresas están desarrollando en la zona.

Algunas cuestiones a tener en cuenta son las siguientes:

– Es necesario primero definir los límites del área a ser estudiada. Esto incluye una delimitación geográfica y temática, dependiendo de los objetivos de la intervención, y supone también describir aspectos socio-económicos y ambientales del área. Si existen límites administrativos (por ejemplo: distritos, departamentales o municipios), es más sencillo el uso de fuentes secundarias de información. Pero, si no hay fuentes secundarias disponibles, es necesario realizar nosotros mismos la recolección de los datos.

– El diagnóstico debiera permitirnos describir y conocer el estado actual y las condiciones de la gente en el área. Para esto es necesario definir los indicadores apropiados para el tipo de intervención, y aquellos aspectos más significativos para cada dimensión o nivel. Cuando sea posible, es necesario usar indicadores específicos (ej: tasa analfabetismo, expectativa de vida, % población urbana/rural, NBI, línea de pobreza/indigencia, PBI, tasa desempleo, etc.).

– Además de conocer el estado actual, es muy importante identificar tendencias y respuestas frente a las condiciones a nivel local, nacional o internacional. Es decir, conocer cómo fue evolucionando en el tiempo la situación. Al respecto nos preguntamos ¿cómo han cambiado las cosas en los años recientes?, ¿la situación está mejor, peor o igual que años atrás?, ¿qué se está haciendo la gente frente a estas tendencias?, ¿quiénes están haciendo qué cosas?, ¿qué resultados están teniendo?, ¿qué temas o situaciones deben ser atendidas para un cambio positivo?, etc.

– El diagnóstico debe también identificar los temas o asuntos más significativos que requieran atención. En este momento es muy importante lograr consenso entre los actores con los que vamos a trabajar sobre los temas prioritarios a atender.

– Una cuestión de suma relevancia del diagnóstico es poder identificar los actores claves, incluyendo las instituciones que están trabajando sobre esos temas o en la zona. Esto supone analizar cómo los diferentes actores (individuos, grupos, instituciones) serán potencialmente afectados (positiva o negativamente) por la intervención. También es necesario categorizar los actores e identificar sus intereses y roles relacionados con la intervención. Para ello es posible utilizar herramientas como el mapeo de los actores más relevantes, el análisis FODA, y otras herramientas propias del enfoque estratégico. Estas herramientas están disponibles en la biblioteca virtual del blog.

– Finalmente, el diagnóstico debiera permitirnos conocer el interés e involucramiento de los actores sociales con la intervención en cuestión. Al respecto, vale señalar que mientras mayor cercanía exista entre las necesidades priorizadas por los actores locales y los objetivos de nuestra intervención, mayor la probabilidad de éxito del o los proyectos. Para ello, es importante facilitar la participación de los actores en el proceso de toma de decisiones, particularmente de aquellos más vulnerables y potenciales beneficiarios.

En síntesis, podemos decir que para que sea un diagnóstico debieran contemplarse, al menos, los siguientes criterios.

diagnostico

2. IDENTIFICACIÓN Y DISEÑO DEL PROYECTO

Habiendo analizado ya el primer momento del ciclo (análisis de situación o diagnóstico), avanzamos en el mismo y nos concentramos en este segundo momento: identificación y diseño del proyecto.

Como señalamos en clase, este es un momento constructivo por naturaleza, en el cual la creatividad de los diferentes actores involucrados es fundamental. También es importante recordar, que la identificación y diseño de un proyecto es mucho más que simplemente completar un formulario, una solicitud de fondos o armar una carpeta prolija y bien redactada.

Este momento supone una clara priorización del o los problema/s a solucionar con el proyecto, así como una identificación y priorización de las principales ideas de acción. Es imprescindible el consenso, el acuerdo, entre todos los actores involucrados respecto de cuál es el problema y cuál la mejor solución posible.

Como señalamos, existen varias maneras de diseñar un proyecto. Una de las opciones es utilizando la perspectiva de modelos lógicos, aplicando -por ejemplo- el enfoque del Marco Lógico, el cual ya hemos analizado en clases precedentes.

Otra opción, quizás más sencilla y participativa, es utilizar una guía de preguntas que ayudan a definir las principales ideas y acciones que el proyecto reflejará en la práctica. Sobre este enfoque, adjuntamos en la imagen una síntesis de las preguntas más frecuentes, las que pueden ser profundizadas en la bibliografía de referencia para esta unidad.

3. EVALUACIÓN EX ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO.

En este momento del ciclo, luego del diseño o formulación, se realiza la evaluación ex-ante o análisis de factibilidad, que sirve fundamentalmente para:

  • Analizar la coherencia lógica de la propuesta, sus debilidades y vacíos
  • Analizar factibilidad de la propuesta según sus fortalezas y debilidades y desde diferentes variables internas y externas
  • Justificar la aceptación, modificación o rechazo del proyecto
  • Orientar y brindar elementos concretos para re-formular la propuesta

Este tema, que es parte de los temas de la unidad 4 dedicada a evaluación, desarrollado con profundidad en una clase dedicada exclusivamente a ello.

 4. EJECUCIÓN U OPERACIÓN.

Este es el cuarto momento del ciclo. Una vez que el proyecto ha sido aprobado, normalmente comienza la ejecución del mismo o momento de operación. Es el momento en el cual las acciones y principales actividades buscan producir los cambios esperados en sus diferentes niveles. Es el momento de la acción, donde se pretenden transformar las situaciones que dieron origen al proyecto. Esta implementación suele ser guiada por los planes de trabajo basados en una Matriz del Marco Lógico o bien una simple tabla de actividades o cronograma. En el ejemplo, la matriz de actividades (en verde) va debajo de la base de la Matriz del Marco Lógico, uniendo la columna de resultados y objetivos específicos con sus respectivos indicadores, y estos con los productos de cada una de las actividades.

Como hemos señalado en clase, es muy extraño que un proyecto se se desarrolle tal cual fue diseñado, existiendo siempre desviaciones e imprevistos. Por ello, es fundamental resaltar acá la importancia de uno de los principios centrales de la planificación estratégica, a saber: los proyectos no son viables en sí mismo, sino que hay que construirles viabilidad en el día a día. Esto supone la adopción de diferentes estrategias para poder poner el objetivo al alcance. Al respecto, se recomienda analizar una interesante entrevista brindada por Carlos Matus, el ideólogo de la Planificación Estratégica Situacional, sobre la importancia de este momento.

También, frente a eventuales cambios e imprevistos, es necesario destacar la importancia de la toma de decisiones oportunas para poder corregir el rumbo de un proyecto. Para esto, es imprescindible diseñar un adecuado sistema de monitoreo y seguimiento del proyecto.

5. EVALUACIÓN DURANTE, MONITOREO Y/O SEGUIMIENTO.

Si bien planteamos éste como un quinto momento del ciclo, se trata de una función constante en la gestión de un proyecto. Como hemos destacado en clase, este es un tipo de evaluación concurrente, es decir, que acompaña a todo el ciclo del proyecto. Es un proceso continuo y sistemático de recolección, análisis y uso de información sobre la ejecución del proyecto para el control de la gestión y la toma de decisiones que contribuyan al logro de los objetivos del proyecto. Si bien se desarrolla durante todo el proceso, adquiere relevancia en el momento de la ejecución, ya que es cuando se llevan a la práctica las principales acciones y cuando surgen los imprevistos y situaciones no deseadas que obligan a redireccionar el proyecto.

Dada la relevancia de este tema, el mismo se desarrolla en profundidad en la Unidad IV, dedicada enteramente a evaluación. No obstante, vale destacar acá los principales propósitos del seguimiento o evaluación durante, a saber: (a) rastrear la implementación, progreso, productos y resultados parciales del proyecto, (b) generar información oportuna para la toma de decisiones correctivas del proyecto, (c) generar información básica para la evaluación ex post e instancias de aprendizaje, (d) concentrarse en el uso de los recursos, actividades, productos y resultados parciales del proyecto, (e) motivar a los actores claves a continuar la acción aún cuando ciertas situaciones parezcan condicionar el éxito del proyecto, y (f) fomentar el apoyo público y privado, así como múltiples actores que pudieran contribuir con la viabilidad real del mismo.

Finalmente, como señalamos en clase, hay que tener en cuanta las siguientes consideraciones prácticas para un buen seguimiento de proyecto. Es importante trabajar con información de la línea de base y/o diagnóstico (según qué tipo de proyecto se esté monitoreando, pero siempre hay que procurar trabajar con información directa y simple. Quien hace seguimiento debe focalizar en lo que los gestores del proyecto pueden necesitar para tomar decisiones. También es importante tener en cuenta que hay que hacer lo que se dijo se iba a hacer y en los momentos oportunos. Es decir, si se le dijo a la gente que se los visitaría para observar la marcha del proyecto, pues hay que hacerlo…! De lo contrario, la gente asume que el principal desinteresado respecto de la marcha del proyecto es la propia institución de apoyo.

El seguimiento obliga a mantenerse ‘enfocado’ en las cuestiones más importantes a monitorear. Hay que tener en cuenta que siempre es mejor tener ‘algo’ de información en el momento justo que tener toda la información cuando ya es demasiado tarde.

5. EVALUACIÓN FINAL.

Como hemos señalado, la evaluación es un análisis valorativo para determinar la medida en que el proyecto alcanza sus objetivos. Este momento supone un análisis sistemático y objetivo de un proyecto en función de sus objetivos y basado en diferentes variables o aspectos. La evaluación implica investigar, analizar, interpretar y comunicar información y recomendaciones basadas en datos creíbles.

En el caso del ciclo de vida del proyecto, la evaluación final puede referir a diferentes tipos, por ejemplo, evaluación de resultadosevaluación de procesos y/o sistematizaciónevaluación de impacto, entre otros. Estos temas forman parte de la unidad IV, y serán desarrollados con profundidad en las próximas clases.

Hasta la próxima!!

El equipo cátedra.

de planificacionsocialunsj Publicado en Clases

Política Social y Planificación

Hola a tod@s!

En la clase del lunes y de ayer analizamos algunos conceptos claves sobre Política Social  y Planificación, para luego introducir una revisión de los principales enfoques contemporáneos sobre las políticas sociales:  Universalismo, Focalización y Políticas de Transferencias de Ingresos

Las clases se divideron en tres momentos:

  1. Una introducción donde se desarrolló el encuadre de la unidad
  2. Una segunda parte donde se analizó la relación de la Planificación con la Política Social
  3. Una tercera parte donde se analizaron los principales enfoques contemporáneos sobre las políticas sociales: universalismo, focalización y políticas de transferencias de ingresos

1) ENCUADRE QUE LE DIMOS A LA UNIDAD

 Si bien la Asignatura Planificación Social es de carácter metodológico-instrumental en tanto se ubica en el Area Técnico Operativa del Plan de Estudios y tiene como propósito principal la capacitación en el manejo de conocimiento instrumental para la intervención profesional, creemos necesario partir del supuesto de que toda planificación se enmarca en una mirada o visión de lo social.

Es decir, no se trata solamente de “aprender a aplicar enfoques o modelos de planificación” sino además contextualizar y ubicar esa planificación en el escenario de la política social, definida por un tipo de Estado particular que, a su vez, impulsa  determinado modelo de desarrollo en un momento histórico.

Por ejemplo, uno de los mayores desafíos de las sociedades contemporáneas es reducir las desigualdades sociales y, por lo tanto, disminuir los niveles de pobreza.

Abordar el tema de las políticas sociales es partir de la tensión entre  el principio de igualdad como reconocimiento de derechos sociales universales y expansión de la ciudadanía y la desigualdad producida por el capitalismo.

Una distinción que es necesario realizar es la que existe entre los conceptos de pobreza y el de desigualdad social.

  • Pobreza: refiere a la definición de un estado en el que se encuentra grupo poblacional en relación a indicadores:
    • NBI
    • Ingresos
    • otros
  • Desigualdad: es un concepto relacional que refiere a:
    • distribución de la riqueza
    • oportunidades en el acceso a bienes y servicios

Ambas problemáticas sociales no pueden abordarse sólo desde la política social sino también desde la política económica (política tributaria, de empleo, salarial)

A su vez, no existe sólo una forma de definir y de explicar estos fenómenos sociales. Las diferentes miradas sobre los mismos se traducen luego en distintas formas de abordarlo, es decir en distintas políticas económicas y sociales definidas en ese sentido.

 2) POLÍTICAS SOCIALES Y PLANIFICACIÓN

 Analizamos una serie de aspectos a tener en cuenta al abordar este tema:

  •  Mirada analítica de la planificación social en el escenario de las políticas sociales
  • Enfoque de la política social estrechamente vinculada a la ciudadanía y a los derechos
  • Carácter no sólo instrumental de la planificación sino desde una perspectiva teórico-política-ética

 Cualquier enfoque de planificación:

  • Enmarca en una mirada sobre lo social
  • Se despliega en escenarios políticos de consensos, alianzas y disputas sobre:
  • Las intervenciones del Estado
  • Las demandas sociales

 Luego analizamos las tendencias y estilos de la Política Social y de la Planificación en relación a los Modelos de Estado y de Desarrollo en Argentina desde una perspectiva histórica. Aquí recuperamos algunos conceptos vistos en otras asignaturas como Realidad Social Argentina y Política Social del Estado.

2014 cuadro 1ra clase

3)PRINCIPALES ENFOQUES CONTEMPORÁNEOS SOBRE LAS POLÍTICAS SOCIALES

En este momento de la clase nos detuvimos en la caracterización de los principales enfoques actuales sobre las políticas sociales: universalismo, focalización[1] y políticas sociales de transferencias de ingresos[2]. Analizamos ventajas y desventajas de los distintos enfoques, contextos en los que surgen, enfatizando en la consideración de la política social como una síntesis de la lucha entre las fuerzas políticas y sociales de la Sociedad Civil y del aparato del Estado.

  • UNIVERSALISMO: se funda en la necesidad de obtener diferentes resultados en la relación entre política social y ciudadanía, contribuyendo a transformar positivamente aquello que representa posiblemente la mayor debilidad respecto a las reformas de los veinte años recientes, esto es, la reducción de las desigualdades y la construcción de ciudadanía.
  • FOCALIZACIÓN: las políticas sociales focalizadas son aquellas que se proponen beneficiar exclusivamente a sectores poblacionales que se hallan por debajo de cierto umbral de pobreza o riesgo social. Es decir, tiene como objetivo fundamental concentrar los recursos disponibles en una población de beneficiarios potenciales, claramente identificada, y luego diseñar el programa o proyecto con que se pretende atender un determinado problema o necesidad insatisfecha, teniendo en cuenta las características de esa población, a fin de elevar el impacto o beneficio potencial per cápita. Se formulan pensando en un grupo o categoría social específica como beneficiario.

Tipos de Focalización:

  1. De demanda: La selección se realiza sobre los potenciales beneficiarios directos, sean éstos personas, hogares, unidades productivas, etc. Requiere definiciones técnicas precisas sobre la población objetivo, para llegar exactamente a ella; exige mayor capacidad técnica; tiene mayor costo administrativo; privilegia una relación individual entre el beneficiario y el programa o servicio; se identifica a la población en base a indicadores de pobreza (LP, NBI) combinados con otros indicadores específicos (edad, ocupación, etc.)
  2. De oferta: La selección no se realiza sobre la población, sino sobre las entidades que prestan los servicios. Se identifican los establecimientos o servicios más vulnerables o más necesitados y que atienden preferentemente a la población más pobre. Ejemplo: programas educativos o de alimentación que seleccionan escuelas carenciadas en lugar de discriminar a la población. No requiere definiciones técnicas tan precisas. Los criterios de selección pueden ser la localización geográfica, la modalidad de funcionamiento, el prestigio o status social, el rendimiento educativo, etc. tiene mayor simplicidad y menor costo administrativo que el anterior. Riesgo de atender a población no necesitada y de estigmatización del sector.
  3. Focalización geográfica o grupal: Se basa en diferenciar áreas geográficas o grupos poblacionales relativamente homogéneos que presentan una alta incidencia de pobreza. Todos los hogares de una determinada región que califica como pobre tiene el derecho de recibir el servicio o beneficio. No se releva personas ni establecimientos o servicios. Es sumamente simple y tiene costo bajo. La eficacia depende del grado de heterogeneidad de la región. No es exhaustiva, por lo que se recomienda combinarlo con otro mecanismo de focalización.
  4. Mecanismos de Auto-focalización: Cada programa por su diseño promueve que los no beneficiarios se autoexcluyan. Se diseñan programas cuyo beneficio resulta atractivo sólo para los beneficiarios potenciales. Son muy pocos este tipo de programas. Tiene bajo costo administrativo. En algunos casos los propios sistemas “universales” de salud y educación operan como autofocalizantes. Son programas donde la población objetivo tiene particularidades notables por la cual son beneficiarios (discapacidad, enfermedad).
  • POLITICAS SOCIALES DE TRANSFERENCIAS DE INGRESOS: Se trata de políticas sociales cuya modalidad característica es la transferencia de ingresos. Esta denominación —adoptada en sentido genérico—, alude a un sistema de protección social pensado para hacer frente al aumento del desempleo y de la pobreza. El mismo consiste en la transferencia de una determinada cantidad de remuneración para que sea utilizada por el ciudadano en el mercado para la resolución de sus necesidades. En este sentido se diferencia de la transferencia de un bien o servicio, característica de las políticas sociales tradicionales.

Modelos de Políticas sociales de transferencias de ingresos:

1. Modelo Fuerte: Ej: Ingreso Ciudadano

– Individual: se concede a personas y no a flias.

– Universal: para todos los ciudadanos y no contributivo

– Incondicional: es independiente del nivel de ingresos y sin ninguna relación con el mercado asalariado.

– Financiamiento fundamentalmente con impuestos progresivos (ganancias, bs. personales, operaciones financieras)

2. Modelos débiles o parciales: Ej: Asignación Universal por Hijo; Plan Jefes/as de Hogar

– Concede la RB a una parte de los ciudadanos o a la familia

– Casi siempre por un importe menor que el del umbral de la pobreza

– Exigen contraprestación (son condicionadas)

La condicionalidad de las Políticas Sociales

Lo condicional es aquello que está  sujeto a condición o requisito. En tanto la condición  es un  estado, situación especial de una persona. En el ámbito de las Políticas sociales son  condicionadas aquellas que piden algo a cambio por la obtención del beneficio       distintas perspectivas teóricas, éticas y políticas

Tipos de condicionalidades:

La exigencia de una contraprestación laboral: políticas de workfare de Estados Unidos

La aceptación de actividades alternativas al empleo (actividades comunitarias voluntarias, actividades familiares o reproductivas, acciones de formación o capacitación): políticas de rentas mínimas de inserción de Europa

La demostración de prácticas asociadas al ejercicio de otros derechos como la salud, educación o identidad: una alternativa para los países de América Latina. Ej. Asignación Universal por Hijo

Saludos,

Laura

[1] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de programas sociales focalizados en Argentina: Plan Jefes y Jefas de Hogar desocupados; Programa Familias por la Inclusion Social

[2] Enlaces relacionados para ver distintos modelos de políticas sociales de transferencias de ingresos en distintos países: work-fare americano ; RMI francés ; Dividendo del Fondo Permanente de Alaska.

Evaluación ex-ante o Análisis de factibilidad de los proyectos

 

Hola!

En la primera parte de la clase de hoy Alejandra y Vanesa explicaron las consignas del práctico del lunes 17, repasando las consignas y respondiendo dudas. En la segunda parte de la clase de analizamos el último tema de la Unidad III: EVALUACIÓN EX ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO

Como se mencionó en clase, los proyectos constituyen herramientas útiles que permiten organizar una secuencia de actividades, articulándolas en forma lógica para alcanzar objetivos previamente determinados. Con la intención de disminuir el riesgo de fracaso de un proyecto, se realiza el análisis este tipo de evaluación o análisis de factibilidades.

Este es un momento clave para el éxito de un proyecto, ya que permite identificar la existencia de posibles factores que podrían obstaculizar el logro de los objetivos. La evaluación ex ante o análisis de factibilidad tiene la finalidad de analizar la coherencia lógica del proyecto, sus debilidades y vacíos antes de poner en marcha el mismo.

Este tipo de evaluación también permite justificar la aceptación del proyecto cuando el mismo brinda las mayores garantías posibles de éxito, o modificar el mismo enviándolo a reformular en caso de que algunos de los aspectos no estén suficientemente claros o no garanticen el alcance de los objetivos.

También es posible que determinados proyecto sean totalmente rechazados cuando no hay posibilidad alguna de reformulación.

En este momento se analiza la viabilidad del proyecto desde el punto de vista social y cultural, técnico, económico, financiero, organizacional, institucional y ambiental, entre otros aspectos…

Diapositiva5Diapositiva6  Diapositiva7 Diapositiva8 Diapositiva9

 

Este tema es central en el estudio de la materia, por lo que recomendamos leer el trabajo ¿por qué fracasan los proyectos?, disponible en la biblioteca virtual del blog. Por tratarse de un tipo de evaluación, este tema se profundiza en la Unidad IV, dedicada exclusivamente a seguimiento, evaluación y sistematización de experiencias.

 

El equipo cátedra

 

Evaluación ex-ante o Análisis de factibilidad de los proyectos

 

Hola!

En el primer momento de la clase de hoy Alejandra y Vanesa explicaron la modalidad del práctico del día lunes 17 haciendo un breve repaso de las consignas y respondiendo dudas. En la segunda parte de la clase analizamos el último tema de la Unidad III: EVALUACIÓN EX ANTE O ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD DEL PROYECTO

Como se mencionó en clase, los proyectos constituyen herramientas útiles que permiten organizar una secuencia de actividades, articulándolas en forma lógica para alcanzar objetivos previamente determinados. Con la intención de disminuir el riesgo de fracaso de un proyecto, se realiza el análisis este tipo de evaluación o análisis de factibilidades.

Este es un momento clave para el éxito de un proyecto, ya que permite identificar la existencia de posibles factores que podrían obstaculizar el logro de los objetivos. La evaluación ex ante o análisis de factibilidad tiene la finalidad de analizar la coherencia lógica del proyecto, sus debilidades y vacíos antes de poner en marcha el mismo.

Este tipo de evaluación también permite justificar la aceptación del proyecto cuando el mismo brinda las mayores garantías posibles de éxito, o modificar el mismo enviándolo a reformular en caso de que algunos de los aspectos no estén suficientemente claros o no garanticen el alcance de los objetivos.

También es posible que determinados proyecto sean totalmente rechazados cuando no hay posibilidad alguna de reformulación.

En este momento se analiza la viabilidad del proyecto desde el punto de vista social y cultural, técnico, económico, financiero, organizacional, institucional y ambiental, entre otros aspectos…

Diapositiva5Diapositiva6  Diapositiva7 Diapositiva8 Diapositiva9

 

Este tema es central en el estudio de la materia, por lo que recomendamos leer el trabajo ¿por qué fracasan los proyectos?, disponible en la biblioteca virtual del blog. Por tratarse de un tipo de evaluación, este tema se profundiza en la Unidad IV, dedicada exclusivamente a seguimiento, evaluación y sistematización de experiencias.

 

El equipo cátedra